Carolina Sarmiento ha transitado por la poesía, el relato y la novela, acercándose a territorios como la intimidad, el viaje, el terror, la naturaleza o lo fantástico. Más allá del género, hay una mirada que permanece y permite reconocer su escritura.
Su trayectoria literaria comenzó con Ikiru (vivir), continuó con el libro de relatos Animales urticantes y se desarrolló en la novela con Tarada y Vrësno. En 2025 regresó a la poesía con Vértigo en la boca y en 2026 publicó Las fronteras, su tercera novela.
Son libros diferentes, con planteamientos y estructuras propios, pero comparten constantes que ayudan a entender qué hace particular su narrativa.
Más que reunir una bibliografía, aquí interesa observar qué sucede cuando Carolina Sarmiento cambia de género y, pese a ello, mantiene ciertas formas de mirar a sus personajes, de construir la inquietud y de situar al lector ante una realidad menos estable de lo que parecía.
Cuando el género no basta para explicar una historia
El recorrido de Carolina Sarmiento podría parecer una sucesión de géneros —poesía, relato, novela y de nuevo poesía antes de volver a la narrativa—, pero esa clasificación dice poco sobre su escritura.
Pasar de la poesía al relato y a la novela no supone cambiar de mirada: se mantiene una relación constante con lo extraño y con aquello que rompe las expectativas del lector, partiendo de situaciones reconocibles que conducen a territorios donde las certezas se desvanecen.
El género es una herramienta, pero no el centro de sus historias.
En Tarada, el viaje provoca una ruptura personal; en Vrësno, el misterio y el terror se ligan a la familia, los manuscritos y las obsesiones; en Las fronteras, la autora adopta una ficción distópica donde naturaleza, territorio y supervivencia trazan nuevos límites.
Los planteamientos cambian, pero permanece el interés por colocar a los personajes ante una realidad incómoda e imprevisible.
La normalidad como punto de partida
En la narrativa de Sarmiento, lo inquietante no necesita aparecer desde la primera página.Las historias pueden comenzar en un territorio reconocible: un personaje, una relación, un viaje, una familia o una situación cotidiana sirven como punto de partida antes de que algo altere el equilibrio inicial.
Ese desplazamiento es importante porque integra lo extraño en la historia en lugar de presentarlo como un añadido.En Tarada, la ruptura nace de la decisión de abandonar una vida conocida. La protagonista emprende un viaje que no es solo geográfico: el desplazamiento exterior termina convirtiéndose en un recorrido personal.En Vrësno, la inquietud nace de otro lugar. La familia, los manuscritos, las obsesiones y la investigación van mezclando planos hasta que resulta difícil separar unas cosas de otras.
En ambos casos se produce un movimiento desde lo conocido hacia lo incierto.
Personajes que necesitan desplazarse
Los personajes ocupan un lugar central en esa transformación: no son figuras estáticas ante lo que sucede a su alrededor. Las situaciones que atraviesan los obligan a decidir, desplazarse y afrontar aspectos de su realidad que preferirían mantener alejados.
En Tarada, ese desplazamiento es claro: la protagonista rompe con su vida anterior y emprende un recorrido que transforma su relación con el mundo. En Vrësno, el movimiento es menos físico y se vincula con la investigación, la memoria y la obsesión; el hallazgo de ciertos elementos altera la percepción que los personajes tienen de lo que sucede.
No son, por tanto, personajes que solo reaccionan ante una historia ya dada: sus decisiones participan activamente en la transformación de esa historia.
La inquietud nace de la incertidumbre
En la narrativa de Sarmiento, lo extraño no necesita explicarse de inmediato. La incertidumbre mantiene al lector en una zona intermedia en la que no sabe exactamente qué ocurre.
En Vrësno, esta característica adquiere una relevancia especial: el terror no depende solo de la aparición de elementos inquietantes, sino de la dificultad para discernir qué pertenece a la realidad y qué procede de otros territorios, lo que incrementa la tensión.
La duda puede resultar más perturbadora que cualquier explicación. Si todo se resuelve desde el principio, el lector sabe dónde situarse; cuando persiste una zona de incertidumbre, la historia sigue actuando incluso cuando no sucede nada aparentemente extraordinario.
Ahí reside parte de la eficacia de una narrativa que no necesita transformar cada elemento extraño en una explicación.
Una prosa que no necesita recargarse
Otro aspecto relevante es la relación entre estilo y atmósfera.
Sarmiento no necesita una prosa recargada para producir extrañeza: la inquietud surge de las situaciones, de los personajes y de aquello que escapa a nuestra comprensión. Esto es interesante en la literatura de terror y fantástica, géneros donde la acumulación de imágenes, adjetivos o recursos para provocar miedo puede restar fuerza a la historia.
En sus libros, lo inquietante surge de una situación en apariencia sencilla. La escritura no necesita decirle al lector qué debe sentir: la narración crea el espacio para que esa sensación aparezca.
El viaje como transformación
El desplazamiento es otra de las constantes que permiten relacionar obras distintas.
En Tarada, el viaje es central, pero su relevancia no se limita a los lugares que recorre la protagonista: implica dejar atrás una situación y afrontar otra. Ese pasaje es decisivo porque el trayecto externo se proyecta en el ámbito íntimo: quien se va no vuelve igual, la experiencia de irse reordena su manera de entender aquello de lo que huye.
En Vrësno, el viaje adquiere otra dimensión: la carretera conduce hacia un espacio aislado y extraño, pero también hacia una historia familiar que la protagonista necesita reconstruir.
No es necesario que todos los libros de Sarmiento utilicen el viaje de la misma forma para detectar en él una preocupación por el cambio, la ruptura y la búsqueda de un nuevo lugar desde el que mirar.
Los límites de la realidad
Uno de los elementos que mejor permiten acercarse a su narrativa es la idea de límite.
Sus historias se sitúan a menudo en zonas intermedias: entre lo cotidiano y lo extraño, entre la realidad y aquello que podría pertenecer a otro orden, entre lo conocido y lo que empieza a resultar inquietante.
En Vrësno, esa cuestión adquiere una importancia especial por la relación entre literatura, manuscritos, obsesión y realidad.
En Las fronteras, la idea de límite ocupa el centro de la propuesta. La novela plantea un mundo en el que una línea de demarcación separa el territorio destinado a la recuperación de la naturaleza del espacio habitado por los seres humanos, y se mueve entre lo político y lo geográfico, lo humano y lo animal, el pasado y el futuro.
La frontera no tiene que ser necesariamente un lugar físico: puede encontrarse en la percepción de un personaje, en una relación familiar, en una decisión o en aquello que el lector todavía no consigue interpretar.
Ese interés por los límites permite que sus libros se acerquen a distintos géneros sin quedar completamente definidos por ninguno.
Del poema al relato y del relato a la novela
La evolución de Carolina Sarmiento también resulta significativa porque su paso por distintos géneros no responde a la necesidad de abandonar lo anterior.
Ikiru (vivir) pertenece a la poesía; Animales urticantes reúne quince relatos; Tarada es su primera novela y Vrësno profundiza en el territorio del misterio y el terror. En 2025, Vértigo en la boca recupera la poesía desde una mirada marcada por el vértigo, la confesión y aquello que queda sin decir.
Este recorrido permite observar cómo una escritora puede cambiar de formato sin renunciar a ciertas preocupaciones.
La brevedad del relato obliga a concentrar una historia; la novela permite desarrollar con más amplitud personajes y situaciones; la poesía trabaja desde otros mecanismos.
Pero el cambio de género no implica perder una identidad literaria.
En el caso de Sarmiento, resulta más revelador observar qué permanece cuando cambia la forma que intentar fijar una etiqueta definitiva para cada libro.
Una narrativa en evolución
La trayectoria publicada de Carolina Sarmiento muestra a una escritora poco interesada en permanecer dentro de una única categoría.
De Ikiru (vivir) a Vértigo en la boca, la poesía ocupa dos momentos distintos de su recorrido. Entre ambos poemarios se sitúan Animales urticantes, Tarada y Vrësno, donde la autora explora diversas formas de aproximarse a los personajes, la familia, el deseo, la memoria, la obsesión y lo extraño.
Con Las fronteras, Sarmiento vuelve a cambiar de escenario y plantea una ficción distópica atravesada por la relación entre el ser humano y la naturaleza. La novela incorpora elementos del western, el thriller ecológico y la novela negra, una combinación que refuerza su interés por los territorios fronterizos.
Más que una trayectoria lineal, encontramos una escritura en desplazamiento.
Y ese desplazamiento forma parte de su identidad literaria.
Qué hace diferente a Carolina Sarmiento
Más que buscar una etiqueta para definir a Carolina Sarmiento, resulta más fértil observar cómo construye sus historias.
Sus personajes se enfrentan con frecuencia a situaciones que ponen en cuestión aquello que consideraban seguro. Las historias parten de escenarios reconocibles y se desplazan hacia territorios menos previsibles: lo extraño no siempre irrumpe de forma brusca, sino que puede introducirse poco a poco hasta modificar nuestra percepción de lo que sucede.
El viaje, la familia, la obsesión, la memoria, la incertidumbre, la naturaleza y los límites entre realidad y ficción reaparecen bajo formas diversas.
Esa es quizá una de las características más interesantes de su escritura: no necesita repetir la misma historia para sostener una mirada reconocible.
Carolina Sarmiento puede cambiar de género, de escenario y de planteamiento sin que desaparezca la sensación de entrar en un territorio donde las certezas duran poco.
Por eso su obra merece leerse más allá de las etiquetas de terror, fantasía o literatura especulativa: esos géneros ayudan a situar sus libros, pero no explican del todo lo que ocurre dentro de ellos.
La mejor manera de acercarse a su narrativa es seguir esas zonas de frontera donde los personajes dejan atrás aquello que conocían y el lector comienza a preguntarse qué es exactamente lo que tiene delante.
Los libros de Carolina Sarmiento
Ikiru (vivir) — 2018
El primer poemario de Carolina Sarmiento nace de una mirada atenta a la vida, al presente y a la naturaleza. Sus poemas exploran la necesidad de detenerse, observar y encontrar sentido en aquello que sucede alrededor.
Animales urticantes — 2020
Quince relatos en los que rencor, rabia y decisiones equivocadas dejan huella. Sus personajes cargan con errores, frustraciones y deseos de ajustar cuentas con el pasado, en historias donde lo cotidiano adquiere a menudo una dimensión incómoda.
Tarada — 2021
Tras ganar un importante premio literario, una mujer abandona su vida y huye en pijama sin un destino concreto. El viaje por carretera se convierte en una sucesión de encuentros y situaciones inesperadas que desembocan en una transformación personal.
Vrësno — 2023
Stanis Otief, convertida en estrella de la música, intenta reconstruir qué ocurrió con sus padres, desaparecidos tras vivir en Vrësno, un pueblo aislado y dominado por una familia marcada por los secretos. Misterio, naturaleza, memoria y obsesión se mezclan en una historia situada entre la realidad y aquello que preferimos creer.
Vértigo en la boca — 2025
En su segundo poemario, Sarmiento explora el instante de vértigo que precede a una confesión y el silencio que aparece cuando las palabras no alcanzan. Naturaleza y sentimientos se cruzan en poemas que hablan del deseo, el miedo, la belleza y aquello que cuesta expresar.
Las fronteras — 2026
Novela distópica en la que los excesos de la humanidad han llevado al planeta al límite y la única salida pasa por devolver parte de la Tierra a la naturaleza. Durante una jornada decisiva, un guarda vigila una frontera que separa dos formas de entender el mundo, mientras un robo inexplicable y un caballo surgido del sueño introducen nuevas zonas de incertidumbre.
Carolina Sarmiento en El Baúl de Xandris
El recorrido por la obra de Carolina Sarmiento continúa a través de sus libros. Cada uno ofrece un ángulo distinto para acercarse a una escritura que se mueve entre géneros, pero conserva una mirada reconocible sobre los personajes, la incertidumbre y esos lugares donde la realidad empieza a perder sus límites.
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