La novela It, publicada por Stephen King en 1986, plantea un problema evidente para cualquier adaptación audiovisual. Su extensión, la cantidad de personajes, los saltos entre la infancia y la edad adulta y la naturaleza de It hacen imposible trasladar toda la complejidad del libro a la pantalla sin realizar cambios importantes.
La historia gira alrededor de siete niños de Derry que se enfrentan a una criatura sobrenatural que regresa cada veintisiete años para alimentarse del miedo. Años después, ya adultos, tendrán que regresar a la ciudad para enfrentarse de nuevo a aquello que creían haber dejado atrás.
Pennywise es la imagen más conocida de It, pero reducir la criatura al payaso sería simplificar demasiado la novela. It adopta distintas formas según los temores de sus víctimas y permanece durante buena parte de la historia como una presencia difícil de comprender.
La novela tampoco se limita al enfrentamiento entre los Perdedores y el monstruo. Stephen King construye alrededor de ellos una ciudad marcada por la violencia, el racismo, los abusos y una extraña capacidad para olvidar sus propias tragedias. Derry participa del horror tanto como la criatura que vive bajo ella.
Esta dimensión de la historia es una de las más difíciles de trasladar al cine y a la televisión.
La primera adaptación llegó en 1990 en forma de miniserie televisiva dirigida por Tommy Lee Wallace. Casi treinta años después, Andy Muschietti recuperó la historia para el cine y decidió dividirla en dos películas: It (2017), centrada en los protagonistas durante su infancia, y It Chapter Two (2019), dedicada a su regreso a Derry como adultos.
Las tres versiones parten de la misma historia, pero la interpretan de manera diferente. La comparación permite comprobar qué elementos de la novela permanecen intactos, cuáles desaparecen y qué aporta cada adaptación.
It (1990): la miniserie que convirtió a Pennywise en un icono
Cuando Tommy Lee Wallace dirigió It para televisión, tuvo que trabajar con unas limitaciones que hoy resultan evidentes. La producción no podía competir con el cine en efectos especiales ni mostrar determinados niveles de violencia, pero sí podía conservar buena parte de la estructura fundamental de la novela.
La miniserie presenta a los Perdedores durante su infancia y vuelve después sobre ellos como adultos, cuando regresan a Derry para cumplir la promesa que hicieron muchos años atrás. La estructura permite mantener uno de los elementos esenciales de la novela: la relación entre los recuerdos de la infancia y la vida adulta.
Los protagonistas no solo tienen que enfrentarse a It. También tienen que recuperar una parte de su pasado que han ido perdiendo con el paso del tiempo.
La infancia tiene, además, mucho más peso dramático que la etapa adulta. Los niños resultan vulnerables y la relación entre ellos transmite mejor el sentimiento de grupo que los reúne. Cuando regresan como adultos, el relato pierde parte de esa tensión.
La diferencia es importante porque el miedo funciona de otra manera cuando los protagonistas son niños. En la novela, King aprovecha esa vulnerabilidad para mostrar cómo cada personaje se enfrenta a un miedo diferente. It puede convertirse en aquello que más temen y utilizarlo contra ellos.
La miniserie conserva esta idea, aunque de una forma más sencilla.
Tim Curry y su interpretación de Pennywise
La gran baza de la adaptación de 1990 es Tim Curry. Su Pennywise se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles asociadas a la novela y no necesita grandes efectos especiales para resultar amenazador.
Curry interpreta al payaso como un depredador que disfruta jugando con sus víctimas. Su comportamiento cambia de la simpatía fingida a la amenaza sin necesidad de una transformación espectacular. La voz, los gestos y la sonrisa son suficientes para que el personaje resulte inquietante.
Ese planteamiento funciona especialmente bien porque Pennywise no parece estar intentando convencer a nadie de que es un monstruo. Al contrario: utiliza precisamente la apariencia de un payaso para acercarse a los niños.
La interpretación tiene un componente teatral que puede resultar exagerado para el espectador actual, pero forma parte de su personalidad. El Pennywise de Curry no busca realismo. Es extravagante, burlón y cruel, y esa combinación lo convierte en una presencia difícil de olvidar.
Bill Skarsgård desarrollará décadas después una interpretación completamente distinta, y esa comparación será especialmente interesante porque ambos actores parten del mismo personaje y terminan construyendo dos formas muy diferentes de representar el miedo.
Derry pierde parte de su importancia
Una de las diferencias más evidentes respecto a la novela está en el tratamiento de Derry.
En el libro, la ciudad tiene una importancia fundamental. Stephen King muestra una comunidad acostumbrada a la violencia y capaz de olvidar sucesos terribles. It no parece ser responsable de todo el mal que existe en Derry, pero se alimenta de un ambiente que ya estaba contaminado por él.
La miniserie conserva algunos elementos de esa idea, pero tiene menos espacio para desarrollarla.
Como consecuencia, Derry termina funcionando sobre todo como escenario de la historia. La atención se concentra en los Perdedores y, sobre todo, en Pennywise.
La novela consigue algo más complejo: hacer que el lector tenga la sensación de que el mal forma parte de la propia ciudad.
Esta diferencia será especialmente importante cuando lleguemos a la versión de Andy Muschietti, porque las películas recuperan parte de esa dimensión y convierten Derry en un espacio mucho más presente visualmente.
Los límites de la adaptación televisiva
Los años transcurridos desde 1990 hacen que algunos aspectos de la miniserie hayan envejecido de forma evidente. Los efectos especiales son el ejemplo más sencillo.
La criatura que aparece al final, especialmente, resulta mucho menos inquietante para un espectador actual que el Pennywise interpretado por Curry. La transformación de It en una enorme araña pierde parte de la amenaza que tenía en la imaginación del lector.
Pero tampoco sería justo juzgar toda la adaptación por sus efectos.
La miniserie funciona mejor cuando sugiere que cuando muestra. Pennywise resulta más eficaz hablando con los niños, apareciendo de forma inesperada o utilizando su apariencia de payaso para acercarse a ellos que cuando la producción intenta representar físicamente al monstruo.
En ese sentido, la limitación técnica termina produciendo un efecto curioso: la versión de 1990 resulta más convincente cuando deja espacio para que sea el espectador quien complete aquello que no ve.
¿Hasta qué punto es fiel la miniserie a la novela?
La adaptación conserva la historia básica, los protagonistas y el enfrentamiento con It, pero tiene que simplificar buena parte del universo creado por Stephen King.
Desaparecen o quedan reducidos algunos elementos de la novela relacionados con la historia de Derry, la personalidad de los protagonistas y la naturaleza de It. También resulta menos compleja la relación entre el pasado y el presente.
Aun así, la miniserie consigue mantener algo fundamental: la historia sigue siendo la de un grupo de amigos que se enfrenta durante su infancia a un mal que los acompañará durante toda su vida.
No estamos, por tanto, ante una reproducción exacta de la novela, sino ante una adaptación condicionada por el medio para el que fue realizada.
Su mayor logro tampoco está en los efectos especiales ni en la fidelidad absoluta al texto. Está en haber creado un Pennywise que consiguió permanecer en la memoria de varias generaciones de espectadores.
Y esa es precisamente la cuestión que tendremos que plantearnos al llegar a las películas de Andy Muschietti: ¿consiguió Bill Skarsgård superar la sombra de Tim Curry o construyó un Pennywise completamente distinto?
It (2017): Andy Muschietti vuelve a Derry
En 2017, Andy Muschietti llevó de nuevo It al cine y tomó una decisión que solucionaba uno de los principales problemas de la miniserie de 1990: no intentar contar toda la novela en una sola película.
La primera película se concentra en la infancia de los Perdedores y deja para una segunda entrega su regreso a Derry como adultos. El cambio permite desarrollar con más espacio a Bill, Beverly, Richie, Eddie, Ben, Mike y Stan, aunque también obliga a modificar la estructura temporal de la novela.
Muschietti traslada la acción a los años ochenta, en lugar de mantener el periodo original de la infancia de los protagonistas. El cambio no es menor. La historia adquiere una estética diferente y conecta con una generación de espectadores que reconoce ese periodo como parte de su propio imaginario cinematográfico.
La película aprovecha además mucho mejor los recursos del cine contemporáneo. Derry adquiere una presencia visual que estaba menos desarrollada en la miniserie y las apariciones de It pueden construirse mediante efectos digitales, maquillaje, sonido y montaje.
Pero el cambio más evidente está en Pennywise.
Bill Skarsgård construye otro Pennywise
Comparar a Tim Curry con Bill Skarsgård resulta tentador, pero sería un error buscar cuál de los dos interpreta al personaje de manera más correcta.
Curry y Skarsgård parten de la misma criatura, pero construyen dos amenazas diferentes.
El Pennywise de Curry se acerca al niño, conversa con él y juega con él. Hay algo humano en sus gestos, aunque sepamos desde el principio que detrás de esa apariencia se encuentra un depredador.
El de Skarsgård resulta mucho más extraño. Sus movimientos, su sonrisa, la posición de los ojos y la manera de hablar hacen que parezca menos humano. No intenta comportarse como una persona disfrazada de payaso, sino como una criatura que ha aprendido a imitar una figura humana.
Esta diferencia modifica también la naturaleza del miedo.
En la versión de 1990, el espectador teme lo que Pennywise puede hacer.
En la de 2017, también inquieta no saber exactamente qué estamos viendo.
Muschietti aprovecha además una ventaja que no tenía la miniserie: puede mostrar con mayor libertad las transformaciones de It y utilizar los efectos visuales para representar los miedos de los protagonistas.
Sin embargo, existe una paradoja. Cuanto más se muestra a It, más concreto se vuelve. Y la criatura de Stephen King funciona precisamente porque conserva una parte de misterio.
La película gana espectacularidad, pero no siempre gana terror.
La infancia de los Perdedores adquiere mayor protagonismo
Una de las grandes virtudes de la película de 2017 es la relación entre los protagonistas.
El grupo no aparece simplemente como un conjunto de personajes que necesitan enfrentarse al monstruo. La película dedica bastante espacio a mostrar sus conflictos, sus inseguridades y la forma en que se relacionan entre ellos.
Richie utiliza el humor como mecanismo de defensa. Eddie vive condicionado por su miedo a la enfermedad. Ben carga con su inseguridad y con el rechazo de los demás. Beverly tiene que enfrentarse a una situación familiar mucho más inquietante que muchas de las apariciones de Pennywise.
Bill, por su parte, está marcado por la muerte de Georgie y por la necesidad de encontrar una explicación a su desaparición.
Esta construcción hace que el enfrentamiento con It tenga una dimensión personal. No están luchando contra un monstruo abstracto: cada uno tiene que enfrentarse a aquello que más miedo le produce.
La película también desarrolla con mayor intensidad la amistad entre ellos. Los Perdedores encuentran en el grupo un lugar donde pueden dejar de ser los niños solitarios, acosados o diferentes que son fuera de él.
Esa idea estaba en la novela y constituye uno de sus elementos más importantes. La película consigue trasladarla con bastante eficacia.
Beverly y la violencia que existe fuera de It
Uno de los aspectos que Muschietti desarrolla con más fuerza es la situación de Beverly Marsh.
En la novela, Beverly vive bajo la violencia de su padre. La película conserva esta relación y la convierte en una parte importante de su personaje.
Esto resulta especialmente interesante porque permite establecer una diferencia entre el terror sobrenatural y el terror cotidiano.
Beverly no necesita que It aparezca para tener miedo.
Su propia casa ya es un lugar amenazador.
Algo parecido sucede con otros personajes. Henry Bowers y su grupo representan una violencia que no depende de ninguna criatura sobrenatural. La película muestra así que Derry no es una ciudad pacífica en la que aparece un monstruo que introduce el mal: el mal ya estaba allí e It se aprovecha de él.
Esta es una de las ideas más interesantes de la novela y una de las que la película consigue recuperar con mayor eficacia.
Lo que la película cambia respecto a la novela
La adaptación de 2017 no intenta reproducir literalmente el libro. Cambia edades, época, situaciones y relaciones entre personajes. También elimina numerosos elementos de la novela y simplifica la naturaleza de It.
Algunos cambios funcionan muy bien desde el punto de vista cinematográfico. Otros son más discutibles.
El mayor problema es que la película convierte parte del complejo universo de King en una historia de terror mucho más convencional. La relación entre los personajes funciona, Derry tiene presencia y Pennywise resulta visualmente memorable, pero algunas de las dimensiones más extrañas y metafísicas de la novela quedan reducidas. También desaparecen buena parte de los saltos temporales y de las conexiones históricas que daban a Derry una profundidad mucho mayor.
Esto no significa que la película sea peor que la novela. Significa que cuenta una historia más concreta: King construyó un universo alrededor de It y Muschietti construye una película de terror alrededor de los Perdedores.
La diferencia es importante.
It Chapter Two: el regreso de los Perdedores
La segunda película, estrenada en 2019, tenía un problema diferente. Ya no debía presentar a los personajes, sino mostrar qué había quedado de ellos después de treinta años.
Los Perdedores han seguido caminos diferentes y casi todos han dejado Derry atrás. Mike Hanlon es quien permanece allí y quien recuerda la promesa que hicieron cuando eran niños. Cuando It regresa, Mike reúne al grupo.
La estructura reproduce así una de las ideas esenciales de la novela: el pasado que vuelve cuando parecía olvidado. Sin embargo, aquí aparece una de las principales dificultades de la película. Los personajes adultos tienen que estar a la altura de los niños que conocimos en la primera parte. Y eso no resulta sencillo.
La película intenta reproducir algunas de las dinámicas de la infancia mediante los recuerdos y los flashbacks. De esta forma, los adultos vuelven a encontrarse con versiones de sí mismos que todavía conservan sus miedos.
El recurso permite conectar las dos películas, pero también provoca una sensación que no estaba tan presente en la novela: la de que estamos viendo una historia dividida artificialmente en dos partes.
La segunda película se distancia más de la novela
It Chapter Two conserva la estructura general del regreso a Derry, pero se permite todavía más libertades.
La novela de King es mucho más compleja en su tratamiento de la relación entre pasado y presente y en la naturaleza de It. La película simplifica buena parte de ese componente para construir un enfrentamiento final más accesible para el espectador. También introduce una mayor presencia del humor.
Richie, interpretado por Bill Hader, se convierte en uno de los principales responsables de ese tono. El humor ayuda a humanizar a los personajes y evita que la película permanezca en una tensión constante, pero también puede romper la atmósfera de terror.
Este es uno de los aspectos más discutibles de Chapter Two. La primera película encontraba un equilibrio bastante eficaz entre aventura, amistad y terror. La segunda necesita cerrar una historia mucho más compleja y, en algunos momentos, parece confiar demasiado en el espectáculo.
El problema no está en que sea diferente de la novela.
El problema está en que algunas de las decisiones tomadas para resolver la historia reducen la fuerza de aquello que hacía particular a It.
El final de It: novela frente a películas
El desenlace es uno de los puntos en los que más se separan las adaptaciones de la novela.
La resolución de King tiene una dimensión mucho más extraña y difícil de representar. El enfrentamiento con It no consiste simplemente en derrotar a un monstruo. La naturaleza de la criatura y su relación con una realidad que supera la experiencia humana forman parte de la resolución.
Las películas simplifican ese planteamiento. Muschietti necesita proporcionar al espectador un enfrentamiento visual y comprensible. El resultado es más directo, pero también menos inquietante desde el punto de vista metafísico.
Aquí aparece una de las diferencias fundamentales entre literatura y cine. En la novela, King puede dejar que el lector imagine aquello que no comprende; en una película, tarde o temprano hay que mostrarlo.
Y mostrarlo significa tomar una decisión sobre aquello que en el libro podía permanecer ambiguo.
¿Cuál de las dos versiones se acerca más a la novela?
La respuesta depende de qué aspecto de la novela tengamos en cuenta.
La miniserie de 1990 conserva mejor la estructura general de la historia porque intenta recorrer tanto la infancia como la edad adulta en una única adaptación. También mantiene una relación más directa con determinados elementos del argumento original.
Sin embargo, su limitación televisiva hace que buena parte de la complejidad de la novela desaparezca.
Las películas de Muschietti se permiten muchos más cambios, pero desarrollan mejor a los protagonistas durante su infancia y consiguen construir una Derry visualmente mucho más poderosa.
En ese sentido, ninguna de las dos versiones puede considerarse una adaptación definitiva: la de 1990 tiene a Tim Curry y la de 2017 tiene una construcción de personajes más sólida y unos recursos cinematográficos que permiten representar mejor algunos de los miedos de los protagonistas. La de 2019 consigue cerrar la historia, aunque con más dificultades y alejándose todavía más de algunos de los aspectos más complejos de la novela.
Tim Curry frente a Bill Skarsgård: dos formas de interpretar a Pennywise
La comparación entre ambos actores merece una consideración aparte porque no se trata de decidir cuál da más miedo.
Tim Curry convierte a Pennywise en un personaje reconocible. Su interpretación se apoya en la voz, la mirada y el comportamiento. Hay algo perversamente humano en él, y por eso resulta inquietante.
Bill Skarsgård opta por una criatura menos humana. Su cuerpo, sus movimientos y su expresión hacen que Pennywise parezca algo que intenta imitar a un payaso sin comprender del todo cómo debería comportarse.
Los dos planteamientos funcionan: Curry resulta más teatral y más cercano al concepto de depredador que juega con sus víctimas y Skarsgård resulta más físico, extraño y monstruoso.
Por eso creo que no tiene demasiado sentido afirmar que uno sustituyó al otro. Son dos interpretaciones pertenecientes a épocas cinematográficas diferentes y responden a dos maneras distintas de entender el terror.
El Pennywise de Curry pertenece a la memoria de quienes crecieron con la miniserie. El de Skarsgård se ha convertido en la imagen que una nueva generación asocia con el personaje.
Qué gana y qué pierde It al pasar de la novela a la pantalla
La comparación de las tres versiones permite llegar a una conclusión bastante clara. Cada adaptación gana algo y pierde otra cosa.
La novela de Stephen King es la más compleja de las tres porque puede dedicar cientos de páginas a Derry, a la historia de los personajes y a la naturaleza de It. Su principal ventaja es precisamente esa amplitud.
La miniserie conserva parte de esa estructura, pero está limitada por su época y por el medio televisivo. Su principal aportación es Tim Curry y una interpretación que terminó sobreviviendo a las limitaciones de la producción.
Las películas de Muschietti ganan en intensidad visual y consiguen construir una relación muy eficaz entre los Perdedores y sus miedos. La primera película, en particular, funciona muy bien cuando se centra en la amistad y en la infancia.
Pero las dos películas también reducen la complejidad de la novela. El It de King es más extraño, más difícil de explicar y menos sencillo de convertir en un enemigo convencional.
Y quizá ahí se encuentre la principal paradoja de esta historia.
Cuanto más intentan las adaptaciones mostrarnos quién es It, más fácil resulta comprenderlo. Y cuanto más comprensible se vuelve, menos inquietante resulta aquello que en la novela funcionaba porque no podía explicarse del todo.
Stephen King, It y el problema de adaptar el miedo
La comparación entre las tres versiones demuestra que adaptar una novela de Stephen King no consiste en trasladar sus acontecimientos a imágenes.
En It el verdadero desafío está en conservar la sensación de que el mal de Derry es mucho más antiguo y más profundo que Pennywise.
La novela consigue hacerlo mediante la memoria, la historia de la ciudad y los miedos particulares de cada personaje. La miniserie concentra buena parte de esa complejidad en Pennywise y en la relación entre los niños. Las películas de Muschietti recuperan algunos de los elementos relacionados con la ciudad y desarrollan con mayor profundidad la amistad entre los Perdedores, pero convierten el enfrentamiento final en una historia más convencional.
Aun así, las tres versiones han conseguido algo importante: mantener vivo el universo de It y hacer que Pennywise continúe formando parte del imaginario del terror.
Personalmente, si tuviera que elegir una versión por su capacidad para trasladar el espíritu de la novela, me quedaría con una combinación imposible de encontrar en una sola adaptación: la atmósfera y la interpretación de Tim Curry, junto con la construcción de los personajes y el tratamiento visual de la infancia que consigue Muschietti.
La novela, sin embargo, continúa estando por encima de ambas.
No porque las películas sean malas adaptaciones, sino porque It es una de esas historias en las que una parte esencial del terror ocurre dentro de la cabeza del lector.
Y eso es lo más difícil de llevar al cine.
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