Hay episodios históricos que permanecen durante siglos en un segundo plano, relegados a unas pocas referencias documentales, a la tradición oral o a la memoria local. El juramento de Tortosa. La leyenda de la Orden del Hacha, de Verónica Martínez Amat, recupera uno de esos acontecimientos y lo convierte en el centro de una novela histórica protagonizada por mujeres que se negaron a aceptar el destino que otros habían decidido para ellas.
La autora, afincada en Petrer y especializada en novela histórica, había publicado anteriormente títulos como El paso de los españoles, El secreto de Loarre, obra ganadora del I Premio de Novela Castillo de Loarre, Mirada de gato y Evocadora. En esta ocasión, dirige su mirada hacia la Tortosa del siglo XII y hacia una gesta en la que historia y leyenda se entrelazan.
Una ciudad amenazada
La novela se sitúa en 1149. Tras la conquista de Tortosa a los andalusíes, el conde Ramón Berenguer IV parte hacia Lérida. La ciudad queda expuesta y, poco después, quienes habían perdido el control del territorio regresan con la intención de recuperarlo.
La amenaza desencadena una situación extrema. Los principales caballeros de Tortosa consideran que la derrota resulta inevitable y pronuncian un juramento que plantea una salida tan terrible como desesperada: destruir sus bienes y acabar con la vida de quienes no puedan empuñar las armas antes de que el enemigo entre en la ciudad.
El planteamiento aparece condensado en uno de los pasajes más impactantes de la novela:
«Nuestras mujeres, nuestros hijos, nuestros ancianos… Todo aquel que no pueda empuñar el hierro debe morir a nuestra mano».
A partir de ese momento, la historia deja de pertenecer solo a los hombres que toman las decisiones. Las mujeres de Tortosa se rebelan contra el destino que se les ha impuesto y deciden defender sus hogares y sus vidas. Su determinación dará origen a la leyenda de la Orden del Hacha, una institución femenina vinculada a la defensa de la ciudad y a los privilegios concedidos a aquellas mujeres por su participación en la gesta.
Las mujeres en el centro de la historia
Uno de los mayores aciertos de El juramento de Tortosa reside en recuperar un episodio poco conocido y situar a las mujeres en el centro del relato. La novela no las presenta como figuras secundarias que esperan el regreso de los combatientes ni como simples víctimas de la guerra. Son personajes capaces de tomar decisiones, asumir riesgos y enfrentarse a un orden que las considera incapaces de intervenir en los asuntos reservados a los hombres.
La propia autora explicó que el descubrimiento de la historia de la Orden del Hacha despertó su interés por narrar un acontecimiento en el que las mujeres ocupaban un lugar protagonista:
«Ya no pude sustraerme al encanto de poder narrar un hecho donde las mujeres, casi siempre colocadas en un segundo plano de la historia, y más en épocas tan antiguas como la Edad Media, eran las principales protagonistas y equipararon su valor y coraje al de los hombres».
Esta voluntad de rescatar una memoria femenina olvidada aporta a la novela uno de sus elementos más atractivos. El relato no pretende trasladar al siglo XII una mirada contemporánea, sino mostrar cómo, dentro de las limitaciones de su tiempo, aquellas mujeres encuentran un espacio desde el que actuar y modificar el curso de los acontecimientos.
Historia, leyenda e imaginación
Como ocurre en muchas novelas históricas, la autora combina hechos documentados, tradiciones locales y elementos de ficción. El juramento que articula la trama, tal como aparece narrado, es una recreación literaria. Sin embargo, existen referencias a la decisión de los dirigentes de Tortosa de impedir que la ciudad y sus habitantes cayeran en manos del enemigo.
Los personajes que sostienen la acción también son fruto de la imaginación de la autora, aunque se integran en un contexto histórico documentado. Esta combinación permite construir una narración que no se limita a reproducir acontecimientos, sino que intenta mostrar cómo pudieron vivirlos quienes habitaban la ciudad.
La documentación ocupa un lugar importante en el proceso creativo. Verónica Martínez Amat recurrió a bibliografía especializada sobre el episodio histórico y el contexto medieval, consultó documentos relacionados con la Tortosa del siglo XII y estudió las leyendas, las costumbres, la vestimenta y la organización social de la época. También visitó museos y bibliotecas y habló con personas conocedoras de la historia de la ciudad.
El trabajo de campo la llevó a recorrer Tortosa en varias ocasiones y a conocer algunos de los escenarios relacionados con la novela, como el castillo de la Zuda, el barrio judío, la ermita del Coll de l’Alba, las inmediaciones del Ebro y el Portal del Romeu.
La documentación no se limita a ofrecer datos históricos. Su función consiste en construir un escenario creíble y permitir que la ciudad se convierta en una parte esencial de la narración.
Una novela histórica sobre una gesta olvidada
El juramento de Tortosa recupera un episodio en el que la historia y la leyenda se han mezclado con el paso de los siglos. La autora utiliza ese material para construir una novela centrada en la resistencia, el valor y la capacidad de decidir frente a una amenaza que parece inevitable.
El interés de la obra no reside solo en la reconstrucción de un periodo histórico. También se encuentra en la elección de un acontecimiento protagonizado por mujeres cuya participación ha quedado relegada a un lugar secundario dentro del relato tradicional.
La novela propone un acercamiento a la Edad Media desde una perspectiva distinta y rescata una historia vinculada a la ciudad de Tortosa y a la creación de la Orden del Hacha. Una lectura recomendable para quienes disfrutan de la novela histórica, de los relatos basados en acontecimientos poco conocidos y de las historias en las que la memoria de las mujeres ocupa el lugar que durante tanto tiempo se les negó.
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