¿Qué nos hace humanos? Esta es una de las preguntas que atraviesan Purgatorio. Captador de almas (Apache Libros, 2023), de José A. Bonilla, una novela de ciencia ficción que combina elementos del cyberpunk, la distopía y la mitología religiosa para construir un futuro tan inquietante como reconocible. La obra recibió la Mención Especial del Jurado del Premio UPC de Ciencia-Ficción Miquel Barceló de 2022.
La novela parte de una premisa que resulta tan extraña como sugerente: ¿qué ocurriría si fuera posible capturar el alma de una persona después de su muerte y comerciar con ella?
En el futuro que plantea Bonilla, las pandemias, los cataclismos climáticos y las crisis económicas han transformado el planeta. Las grandes ciudades se han convertido en enormes megalópolis dominadas por el cemento y el metal, mientras los androides Tamashii IV parecen ofrecer una posibilidad de esperanza en medio de ese escenario. Sin embargo, tras su apariencia tecnológica se esconde un secreto capaz de poner en cuestión la propia idea de humanidad.
Benson, un captador de almas
El protagonista es Alexander Benson, médico y captador de almas. Su trabajo consiste en apropiarse de la esencia de los recién fallecidos para encerrarla en dispositivos que pueden convertirse en pequeños purgatorios. Lo que en principio parece un oficio ligado a la supervivencia y al dinero termina enfrentándolo con una realidad que va mucho más allá de sus propios intereses.
Benson es un personaje marcado por sus decisiones y por la oscuridad del mundo en el que vive. La narración en primera persona permite acercarse a su perspectiva y seguir sus pensamientos mientras intenta comprender aquello que está sucediendo a su alrededor.
La aparición de unos seres espectrales rompe el curso de su rutina y abre una investigación que irá revelando nuevas capas de la historia. A partir de ese momento, la novela adquiere un componente de misterio que se suma a la ambientación de ciencia ficción.
Una mezcla de ciencia ficción, cyberpunk y mitología
Uno de los aspectos más interesantes de Purgatorio. Captador de almas es la combinación de elementos procedentes de distintos imaginarios. Bonilla construye un escenario tecnológico propio del cyberpunk, pero lo mezcla con cuestiones relacionadas con la espiritualidad, la muerte y la existencia del alma.
La editorial define la novela como un cóctel en el que confluyen referencias tan diferentes como Blade Runner, Altered Carbon, el anime japonés y la mitología religiosa. Más allá de esas referencias, lo interesante está en la forma en que la tecnología y la dimensión espiritual terminan formando parte de un mismo conflicto narrativo.
La tecnología no aparece solo como un elemento decorativo. Está vinculada a una pregunta esencial de la novela: si pudiéramos conservar, manipular o comerciar con aquello que consideramos el alma, ¿seguiría teniendo el mismo significado?
Una novela sobre la identidad y la moral
Bajo la trama de ciencia ficción hay una reflexión sobre la identidad y los límites de la condición humana. La novela plantea qué ocurre cuando la tecnología permite intervenir en aspectos que hasta entonces pertenecían al terreno de lo inexplicable o de la religión.
El concepto de alma se convierte así en una pieza fundamental de la historia. Bonilla juega con la posibilidad de convertirla en algo tangible, susceptible de ser capturado y utilizado, y a partir de ahí plantea las consecuencias morales de semejante posibilidad.
También aparece una cuestión relacionada con el valor de la vida. En un mundo dominado por las crisis económicas, la desigualdad y la supervivencia, incluso aquello que debería considerarse intocable puede convertirse en una mercancía.
El ritmo y la narración
La novela apuesta por una narración directa y ágil. La extensión contribuye a que la historia avance sin grandes desviaciones y mantiene el foco sobre Benson y sobre el misterio que rodea a los seres que aparecen en su vida.
La primera persona funciona bien para una historia de estas características porque limita la información disponible y permite que el lector descubra determinados elementos al mismo tiempo que el protagonista. Benson no contempla el mundo desde una posición externa, sino que está implicado en aquello que intenta comprender.
El resultado es una novela que utiliza la intriga como motor narrativo, pero que no se queda en ella. El misterio sirve para conducir al lector hacia preguntas sobre la identidad, la espiritualidad y el precio que estamos dispuestos a pagar por sobrevivir.
Una ciencia ficción con preguntas de fondo
Purgatorio. Captador de almas es una novela de ciencia ficción que utiliza una premisa llamativa para plantear cuestiones que van más allá de su argumento. ¿Qué define a una persona? ¿Puede reducirse la identidad a aquello que puede ser almacenado o manipulado? ¿Qué sucede cuando la tecnología convierte en mercancía algo que hasta entonces pertenecía al terreno de las creencias?
José A. Bonilla construye alrededor de estas preguntas un futuro oscuro en el que la tecnología, la religión y los intereses económicos conviven en un mismo escenario. La novela puede leerse como una historia de ciencia ficción y suspense, pero también como una reflexión sobre los límites que estamos dispuestos a cruzar cuando la supervivencia y el beneficio entran en juego.
Por eso, lo más interesante de Purgatorio. Captador de almas no está solo en su ambientación cyberpunk ni en su peculiar idea sobre las almas. Está en la pregunta que queda detrás de todo el argumento: si algún día pudiéramos capturar aquello que creemos que nos hace humanos, ¿seguiría siendo humano?
Para quienes disfrutan de la ciencia ficción que combina tecnología, misterio y reflexión sobre la identidad, la novela de José A. Bonilla ofrece una propuesta breve y con una premisa poco habitual.
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