La tinaja. Antología incívica (Sonámbulos Ediciones, 2024), de Ismael Istambul Fernández, es un poemario que ya lo anuncia en la contraportada: «Por definición, toda poesía es incívica. Porque la verdadera poesía no debe ser un animal doméstico, una voz servil, un cauce que contemplamos desde la distancia, por el que discurre la palabra sin que llegue a mojarnos siquiera. La poesía no debe dejar indiferente al lector. La poesía no puede dejarnos indemnes».


Desde que el mundo es mundo, y el ser no ha dejado aún de serlo, la memoria se aloja en el interior de una tinaja. Cada uno de nosotros guarda en ese rincón discreto, donde radica la morada de nuestra existencia, una tinaja en cuyo fondo habitan, y laten, los recuerdos. También las ilusiones perdidas, los mentidos deseos, el amor, sí, y, por qué no, los gozos agenciados en ese combate sin descanso que libramos a todas horas contra nosotros mismos. Contra el desconcierto que nos vio nacer y desde entonces nos acompaña como “un perro fiel, pero importuno”, según nos dejara escrito el poeta.

¿La vida?: ¿Un frenesí? ¿Una ilusión? ¿Un sueño calderoniano? ¿O tal vez el sueño de otro sueño soñado por un Dios disuelto en su narcolepsia, a la espera del colapso definitivo… y vuelta a empezar? Mientras llega lo que haya de llegar, Ismael Istambul no pierde el tiempo en disquisiciones metafísicas. Se aferra al árbol de la poesía con la fuerza y la convicción de quien sabe que en la palabra puede estar la salvación. Porque lo que fue, lo que es y será, se asienta en la memoria limpia de frivolidades y patrañas. Más allá del gesto, del roce, del abrazo, la lluvia y la sonrisa, la poesía huye de esas cenagosas aguas en las que los mentidos poetas se afanan tan a sabor. Es lo que hay.

A fin de cuentas, también lo dijo quien lo dijo: “Jamás rimes amor con resquemor o calabaza, pues parirías un engendro sin pies, manos ni cabeza, que acabaría por devorarte con el infecto muñón de su ceguera”.

En La tinaja, en su fondo, las palabras laten avivadas por su clara y seminal esencia. Se liberan del absurdo de la existencia y se proyectan honestamente hacia arriba, desde el fondo sin fin de la tinaja. En ese fondo, todos, todos sin excepción, seguimos buscándonos.

Leopoldo Márquez. Escritor.
Autor del bestseller Días de Plaga.


Descubre más desde El baúl de Xandris

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.