Manderley en venta y otros cuentos (Páginas de Espuma, 2019), de Patricia Esteban Erlés, es una colección de relatos en la que lo cotidiano adquiere una dimensión inquietante. La soledad, la insatisfacción, la necesidad de amor, los vínculos que se rompen, los celos, el abandono y las relaciones familiares aparecen en unas historias donde aquello que conocemos puede convertirse, en cualquier momento, en algo extraño.

No hacen falta grandes acontecimientos para provocar desasosiego. En estos cuentos basta una casa, una relación que se deteriora, una ausencia o un recuerdo para que la realidad empiece a mostrar una cara distinta. Patricia Esteban Erlés trabaja con esa frontera entre lo cotidiano y lo fantástico y consigue que el lector se pregunte dónde termina uno y empieza el otro.

Manderley, una casa que está en todos los relatos

El título es una de las primeras pistas que ofrece el libro. Manderley no aparece como escenario de ninguno de los relatos, pero su sombra recorre el conjunto. La referencia a la mansión de Rebeca, de Daphne du Maurier, nos lleva desde el principio a un universo de casas cargadas de secretos, recuerdos y presencias.

Manderley es mucho más que el nombre de una mansión. En la novela de du Maurier, la casa se convierte en un personaje, en un lugar que conserva la huella de quienes la han habitado y en el que el pasado sigue teniendo una presencia poderosa. Patricia Esteban Erlés recoge esa idea y la transforma en una especie de declaración de intenciones.

En Manderley en venta, las casas también pueden esconder aquello que sus habitantes no quieren ver. Son espacios familiares, reconocibles, pero nunca del todo seguros. Detrás de una puerta puede encontrarse una historia, un secreto, una ausencia o una presencia que cambia nuestra percepción de lo que está sucediendo.

Por eso el título funciona como una puerta de entrada al libro. Manderley no está en los cuentos y, al mismo tiempo, está en todos ellos.

Cuando lo cotidiano se vuelve inquietante

Una de las características que más me interesan de estos relatos es la capacidad de la autora para convertir situaciones cotidianas en algo perturbador.

Sus personajes no viven en mundos completamente alejados de nuestra realidad. Se enfrentan a problemas reconocibles: relaciones que se terminan, personas que no encuentran el afecto que necesitan, familias marcadas por las ausencias, mujeres que sienten celos o inseguridad y personajes que descubren que aquello que consideraban estable puede dejar de serlo.

Lo inquietante aparece cuando algo se desplaza de su lugar. No siempre hay una explicación clara. Tampoco la necesita. Patricia Esteban Erlés deja espacios vacíos para que sea el lector quien los complete. Una situación puede parecer normal hasta que un detalle introduce una duda. Y esa duda permanece incluso después de terminar el relato.

Es una manera de trabajar el fantástico que me parece efectiva porque no necesita separar dos mundos. Lo extraño aparece dentro del nuestro.

La sencillez como forma de complejidad

La prosa de Patricia Esteban Erlés busca la precisión. La autora elimina lo superfluo y no necesita llenar sus relatos de explicaciones para construir una atmósfera.

Esa sencillez puede resultar engañosa. Los cuentos se leen con facilidad, pero eso no significa que sean simples.

Al contrario. Cuanto menos explica la autora, más trabajo deja al lector. Algunos finales obligan a detenerse y volver sobre lo leído. Otros dejan una imagen o una situación que continúa dando vueltas en la cabeza porque no sabemos si hemos entendido todo lo que había detrás de ella.

Esa es una de las virtudes del cuento: la posibilidad de decir mucho con pocas páginas. Patricia Esteban Erlés no necesita explicarnos qué debemos sentir ante una situación ni cerrar todas las interpretaciones posibles. Sus relatos dejan un margen de incertidumbre que permite distintas lecturas.

Por eso algunos de ellos producen una sensación curiosa: parece que han terminado antes de que nosotros hayamos terminado de leerlos. El punto final no acaba del todo con la historia.

Mujeres marcadas por la ausencia y el deseo

Las mujeres ocupan un lugar destacado en estos cuentos. Aparecen personajes muy distintos entre sí, unidos por situaciones que tienen que ver con la soledad, los celos, el abandono, la inseguridad o la necesidad de sentirse queridas.

No son figuras construidas para despertar una respuesta sentimental sencilla. En muchos casos resultan incómodas, contradictorias o difíciles de juzgar. Y eso las hace más interesantes.

La autora observa las relaciones humanas desde un lugar en el que el afecto y la necesidad pueden mezclarse con el miedo, la posesión o la frustración.

También aparecen madres y familias atravesadas por la ausencia. Personas que se han quedado atrás, relaciones que han cambiado y vínculos que continúan existiendo aunque ya no sean los mismos.

En este sentido, el libro habla de la soledad, pero no solo de la soledad de quien está físicamente solo. También de la que puede aparecer dentro de una relación o incluso dentro de una familia.

Y quizá sea esa una de las formas más reconocibles de inquietud que encontramos en estos relatos: descubrir que estar acompañado no significa dejar de sentirse solo.

El espacio doméstico como territorio de amenaza

La casa es uno de los elementos que mejor conecta los diferentes relatos. Ese espacio que asociamos con la seguridad y la intimidad puede convertirse en un lugar extraño.

Patricia Esteban Erlés juega con esa contradicción. Lo familiar se transforma en algo desconocido sin necesidad de abandonar el escenario cotidiano.

Una habitación puede guardar un recuerdo. Una casa puede conservar la presencia de alguien que ya no está. Un objeto puede adquirir un significado diferente. Una relación puede convertir el hogar en un espacio incómodo.

Aquí vuelve a aparecer la influencia de la tradición gótica. Pero no estamos ante un gótico basado solo en castillos, fantasmas o escenarios oscuros. El terror puede encontrarse en una casa corriente, en una familia aparentemente normal o en una relación que se ha ido deteriorando.

Lo verdaderamente inquietante no siempre procede de aquello que desconocemos. A veces procede de aquello que conocemos demasiado bien.

Entre lo gótico, lo fantástico y el humor

Aunque la atmósfera general del libro es oscura, no todos los relatos mantienen el mismo tono. Hay espacio para la ironía y para ciertos momentos de humor, algo que introduce un contraste interesante.

Ese cambio evita que la colección se convierta en una sucesión de historias sombrías. La autora sabe jugar con las expectativas del lector y desplazarlas.

Lo fantástico tampoco aparece siempre de la misma manera. En algunos cuentos resulta más evidente; en otros se encuentra en los márgenes de la historia, en aquello que no termina de explicarse.

Esa variedad ayuda a que el libro conserve el interés como conjunto. Cada relato puede conducirnos hacia un territorio distinto, aunque todos compartan esa mirada sobre lo cotidiano que acaba convirtiéndose en extrañeza.

Una literatura que confía en el lector

Hay algo que valoro de Manderley en venta y otros cuentos: la autora confía en la inteligencia del lector.

No subraya cada significado ni ofrece explicaciones para resolver todas las dudas. Esa decisión puede resultar incómoda para quien busca relatos cerrados, pero es precisamente lo que permite que estas historias permanezcan abiertas después de la lectura.

Los finales tienen un papel importante. Algunos producen sorpresa; otros dejan una sensación de incertidumbre. En unos casos podemos intuir qué ha sucedido, mientras que en otros la interpretación queda abierta.

No creo que el objetivo sea encontrar una única respuesta correcta. Lo interesante está en esa sensación de que quizá había algo más en el relato y no hemos terminado de descubrirlo.

La sencillez de la escritura permite que esa complejidad no resulte artificiosa. Los cuentos no parecen construidos para demostrar al lector cuánto sabe la autora. La historia está ahí y somos nosotros quienes tenemos que decidir hasta dónde queremos entrar.

Patricia Esteban Erlés y el cuento fantástico

Manderley en venta apareció por primera vez en 2008 y obtuvo el Premio de Narración Breve de la Universidad de Zaragoza en 2007. La edición publicada por Páginas de Espuma en 2019 recupera aquel primer libro de cuentos dentro de la trayectoria de una autora que ha desarrollado buena parte de su obra alrededor de lo fantástico, lo inquietante y la exploración de los espacios domésticos.

Después de Manderley en venta, Patricia Esteban Erlés publicó Abierto para fantoches y Azul ruso, también libros de cuentos. En 2012 apareció Casa de muñecas, una obra formada por microrrelatos que profundiza en algunos de los elementos que ya estaban presentes en su narrativa anterior.

Su trayectoria continuó con la novela Las madres negras, que recibió el Premio Dos Passos en 2017, y con otras obras en las que la autora ha seguido explorando las relaciones familiares, los espacios cerrados, la identidad y las zonas oscuras de la experiencia cotidiana.

Pero en Manderley en venta ya encontramos muchos de los rasgos que permiten reconocer su universo literario: casas que esconden historias, personajes marcados por la ausencia, relaciones deterioradas y una realidad que puede quebrarse en cualquier momento.

Mi opinión sobre Manderley en venta y otros cuentos

Lo que más me ha interesado de este libro es esa capacidad para hacer que lo cotidiano deje de ser completamente fiable.

Patricia Esteban Erlés no necesita recurrir a grandes acontecimientos para crear inquietud. Le basta una situación reconocible y una pequeña grieta. A partir de ahí, el lector empieza a mirar de otra manera aquello que parecía normal.

Son cuentos que se leen con facilidad, pero que no siempre se abandonan al cerrar el libro. Algunos dejan una imagen; otros, una pregunta. En más de uno aparece esa sensación de que detrás de lo que hemos leído existe otra historia que debemos reconstruir.

También me gusta que el libro no se limite a buscar el efecto de sorpresa. Hay una preocupación por los personajes y por las relaciones humanas que hace que lo fantástico no sea un simple adorno.

Manderley en venta y otros cuentos es, en definitiva, un libro sobre casas, relaciones, soledades, ausencias y secretos. Un conjunto de relatos en los que lo extraño no necesita llegar desde un lugar lejano porque puede estar escondido en aquello que conocemos mejor.

Y quizá esa sea la razón por la que algunos de estos cuentos dejan ese poso de inquietud que permanece después de la lectura: porque Patricia Esteban Erlés nos recuerda que una casa puede parecer segura hasta que descubrimos que no sabemos todo lo que ocurre dentro de ella.


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