Tierra sin hombres fue la primera novela de Inma Chacón que leí, y llegué a ella por pura casualidad.
Un día estaba haciendo tiempo para recoger a mi hija y entré en la Fnac. Allí me encontré con una escritora de la que no sabía nada: Inma Chacón. Estaba hablando de su novela, Tierra sin hombres, y no sé qué fue exactamente lo que contó, pero consiguió despertar mi interés. Compré el libro y, aquel mismo día, me lo firmó la autora.
A veces los libros llegan así, sin buscarlos y sin saber nada de quien los ha escrito. Y algunos terminan quedándose en la memoria por algo más que la propia historia que cuentan. Tierra sin hombres es para mí uno de esos libros, porque fue el comienzo de mi acercamiento a la obra de Inma Chacón.
Una historia de mujeres y ausencias
Publicada en 2016, Tierra sin hombres nos lleva a una pequeña aldea de Galicia a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Allí conocemos a Rosalía y a sus hijas, Elisa y Sabela, en una sociedad marcada por la emigración masculina hacia América.
Los hombres se marchan en busca de un futuro mejor y las mujeres se quedan. Son las llamadas «viudas de vivos», mujeres cuyos maridos no han muerto, pero que tienen que construir su vida en una espera que puede prolongarse durante años.
La ausencia de los hombres es, por tanto, uno de los puntos de partida de la novela, pero no es su único tema. Lo que le interesa a Inma Chacón son las consecuencias que esa ausencia tiene sobre quienes se quedan: las relaciones familiares, los deseos, los secretos y las decisiones que otros toman en nombre de quienes quieren.
Rosalía, Elisa y Sabela
En el centro de la historia están Rosalía y sus dos hijas, muy diferentes entre sí.
Rosalía es una mujer que intenta proteger a sus hijas y asegurarles un futuro, pero también quiere decidir qué es lo mejor para ellas. Y ahí aparece una de las cuestiones más interesantes de la novela: la frontera entre proteger a alguien y decidir por esa persona.
Elisa y Sabela tendrán que enfrentarse a las consecuencias de las decisiones familiares y de una sociedad que deja poco espacio para que las mujeres elijan su propio camino.
No son personajes perfectos ni están construidos para representar una idea. Tienen deseos, celos, contradicciones y secretos. Precisamente por eso funcionan. Lo que ocurre entre ellas resulta tan importante como los acontecimientos externos.
Una sociedad en la que todo se sabe
La aldea gallega en la que transcurre la historia tiene un peso considerable en la novela. No es solo el escenario en el que viven los personajes. Es una comunidad cerrada donde las habladurías y el qué dirán condicionan la vida de sus habitantes.
En un lugar así, un secreto puede resultar peligroso y un rumor puede acabar teniendo más fuerza que la verdad.
Inma Chacón recrea una sociedad en la que las mujeres están sometidas a unas normas muy concretas y en la que apartarse de lo establecido tiene consecuencias. La reputación, los matrimonios, la familia y la opinión de los demás forman una red de la que no resulta sencillo escapar.
El peso de los secretos
Los secretos familiares tienen un papel importante en la novela. Los personajes callan, esconden información y toman decisiones que afectan a los demás sin explicar siempre sus motivos.
Y eso hace que la historia avance a través de una pregunta que se mantiene durante buena parte de la lectura: ¿qué es lo que realmente sabemos de las personas que tenemos más cerca?
Porque muchas veces creemos conocer a nuestra familia y, sin embargo, descubrimos que hay partes de su vida que desconocemos.
En Tierra sin hombres, esos silencios tienen consecuencias. Las decisiones tomadas con la intención de proteger pueden terminar haciendo daño y aquello que se oculta para evitar un conflicto puede acabar provocando uno mayor.
La Galicia de Inma Chacón
Uno de los aspectos que recuerdo de la novela es la importancia que tiene el ambiente. La Galicia rural, el mar, la emigración y las supersticiones forman parte de una historia en la que el paisaje y la comunidad tienen tanto peso como los propios personajes.
La autora consigue crear una atmósfera que acompaña a la historia sin convertirla en una simple novela de ambientación histórica.
La época sirve para explicar las circunstancias de estas mujeres, pero el conflicto que plantea la novela sigue resultando reconocible: cuánto condicionan nuestras decisiones las expectativas de los demás y hasta dónde puede llegar una persona intentando proteger a quienes quiere.
Mi primer encuentro con Inma Chacón
Cuando compré Tierra sin hombres en aquella Fnac no sabía quién era Inma Chacón. No había leído nada suyo ni iba buscando una novela concreta. Entré para hacer tiempo y salí con un libro firmado por su autora.
Con el tiempo he leído otras obras suyas y he podido reconocer algunos de los temas que aparecen aquí y que también están presentes en su narrativa: las relaciones familiares, los silencios, las heridas que permanecen, las mujeres enfrentadas a decisiones difíciles y todo aquello que se esconde detrás de una vida que, desde fuera, puede parecer sencilla.
Por eso Tierra sin hombres ocupa un lugar especial dentro de mi relación con su obra. No solo porque fuera la primera novela que leí de Inma Chacón, sino porque me recuerda algo que ocurre con frecuencia cuando leemos: algunos de nuestros autores llegan a nosotros por casualidad.
Y aquella tarde, mientras hacía tiempo para recoger a mi hija, tuve la suerte de encontrarme con uno de esos libros.
Tierra sin hombres es una novela de mujeres, de ausencias y de secretos. Una historia familiar ambientada en una Galicia marcada por la emigración y por unas normas sociales que dejan poco margen para elegir. Pero también es una novela sobre algo que sigue siendo muy humano: querer a alguien y creer que sabemos qué es lo mejor para esa persona.
A veces el amor protege. Otras veces decide. Y no siempre es fácil distinguir una cosa de la otra.
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