Llevo años siguiendo la trayectoria de P. L. Salvador y siempre me interesa descubrir por dónde nos llevará en su siguiente propuesta literaria. Con 7777, publicada por Pez de Plata, nos ofrece una novela singular que reúne tres historias encadenadas, 2222, 4444 y 7777, para recorrer miles de años de historia y plantear una cuestión que permanece vigente: ¿hasta qué punto cambia el ser humano con el paso del tiempo?

Una de las grandes virtudes de esta obra es la capacidad del autor para condensar un periodo tan extenso en pocas páginas. No necesita desarrollar una narración interminable para mostrarnos la evolución de la humanidad. A través de tres épocas, asistimos a las transformaciones de la sociedad, la tecnología y el lenguaje, pero también reconocemos comportamientos que sobreviven a cualquier cambio. El mundo es distinto, las circunstancias se modifican y aparecen nuevas formas de vida, pero el ser humano continúa arrastrando sus contradicciones.

Esta es, para mí, la esencia de 7777: una obra de ciencia ficción humanista que utiliza el futuro para reflexionar sobre el presente. Más allá de los avances tecnológicos y de los escenarios imaginados, lo que importa es nuestra manera de actuar, las decisiones que tomamos y la dificultad para aprender de los errores.

Tres novelas, tres formas de narrar

La estructura es uno de los aspectos más interesantes de 7777. Aunque las tres novelas que componen el volumen mantienen una extensión similar, P. L. Salvador modifica la organización de los diarios, la presentación de los diálogos y la división de los capítulos. No se limita a narrar tres etapas temporales distintas, sino que introduce variaciones formales que diferencian cada parte.

En 2222, la narración se distribuye en cinco diarios. Las entradas son breves, están numeradas y llevan un título de una sola palabra, acompañado de un adjetivo entre paréntesis. Los diálogos siguen el sistema tradicional de las rayas, una convención que contrasta con las soluciones adoptadas en las siguientes novelas.

4444 se organiza en tres diarios, con entradas más extensas y diálogos sin rayas. También cambia la identificación de los capítulos, que pasan a distinguirse mediante las letras del alfabeto. En 7777, Salvador vuelve a modificar la estructura: seis diarios, cada uno compuesto por unos siete capítulos de una página, numerados del uno al siete. Los diálogos mantienen el sistema de 4444, sin rayas, mientras que la brevedad de los capítulos imprime al relato un ritmo fragmentario.

Estas diferencias enriquecen la lectura y permiten apreciar cómo la forma narrativa acompaña el recorrido temporal de la obra. Mientras el mundo narrado avanza hacia futuros cada vez más lejanos, la estructura ofrece distintas maneras de acercarnos a él.

Una ciencia ficción centrada en el ser humano

El universo de P. L. Salvador incorpora elementos característicos del género, como los robots, los androides y los avances tecnológicos, pero no convierte estos recursos en el único centro de interés. Su función consiste en abrir nuevas posibilidades narrativas y plantear interrogantes sobre la identidad, los límites de lo humano y las relaciones entre seres de distinta naturaleza.

La tecnología puede transformar las condiciones de vida, modificar el cuerpo y alterar la organización social, pero no garantiza por sí sola una evolución moral. El progreso material no implica que desaparezcan el egoísmo, las luchas por el poder o los conflictos de convivencia. La novela explora esa contradicción y nos lleva a preguntarnos qué significa avanzar si seguimos reproduciendo comportamientos que ponen en peligro nuestra propia supervivencia.

Por eso me parece acertado hablar de ciencia ficción humanista. La imaginación especulativa sirve aquí para examinar cuestiones que nos afectan desde mucho antes de que podamos concebir las tecnologías descritas en la ficción. El futuro funciona como un espejo que nos devuelve una imagen reconocible de nuestras debilidades y de nuestra capacidad para construir, o destruir, las condiciones de una vida compartida.

El lenguaje como parte de la evolución

Otro de los aspectos que más me gustan de 7777 es la transformación del lenguaje. P. L. Salvador introduce términos propios, sus conocidos «autorismos», que contribuyen a dar identidad al universo narrativo. Si las sociedades evolucionan y las formas de vida cambian, también resulta natural que se modifique la manera de nombrar la realidad.

Lo interesante es que esta invención lingüística no dificulta la lectura. El contexto permite comprender el significado de las palabras y reconocer a qué se refieren, incluso cuando no son imprescindibles para seguir el argumento. No hace falta detenerse de forma constante para descifrar el vocabulario, ni su presencia interrumpe el ritmo narrativo.

Los cambios lingüísticos enriquecen la experiencia y refuerzan la personalidad de la obra. El autor experimenta con las palabras sin convertir esa experimentación en un obstáculo, y consigue que el lenguaje forme parte de la construcción de un futuro que se aleja del nuestro a medida que avanzamos en la lectura.

Una novela que invita a mirar más allá del presente

7777 me parece una de las propuestas más interesantes de P. L. Salvador por la ambición de su planteamiento y por la manera de desarrollar una historia que abarca miles de años sin perder de vista su núcleo: la relación entre los cambios del mundo y la permanencia de determinados rasgos humanos.

Valoro la brevedad con la que el autor consigue abarcar un periodo tan extenso, las diferencias estructurales entre las novelas y la evolución del lenguaje. Estos recursos aportan personalidad al conjunto y demuestran que la ciencia ficción puede explorar el futuro sin renunciar a las preguntas fundamentales sobre nuestra existencia.

7777 nos conduce de una época a otra para mostrarnos cuánto puede cambiar el mundo y cuánto nos cuesta cambiar a nosotros mismos. Esa contradicción sostiene la reflexión de la novela y explica por qué su lectura va más allá de la curiosidad por los escenarios futuros. P. L. Salvador nos invita a pensar en el progreso, pero también en la responsabilidad que implica construir una sociedad distinta.

Una novela de ciencia ficción humanista que encuentra en el futuro una forma de hablar del presente y plantea preguntas que siguen sin una respuesta definitiva.


Descubre más desde El baúl de Xandris

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.