Cuatro por cuatro, de Noelia Vicente Selfa, publicado por Olé Libros en 2021, es un libro de relatos que parte de una propuesta sencilla y, a la vez, muy particular: agrupar las historias de cuatro en cuatro. No existe un argumento común que recorra el conjunto ni una trama que conecte los textos entre sí. El nexo está en la propia estructura del libro y en los catorce temas que sirven como punto de partida para reunir estas pequeñas historias.
La propuesta puede parecer un juego formal, pero funciona como una forma de explorar distintas posibilidades del relato breve. La autora observa objetos, situaciones, recuerdos y pensamientos cotidianos y los transforma en historias que, en muchos casos, se acercan al microrrelato y, en otros, a una prosa de carácter lírico.
Una estructura basada en el número cuatro
El número cuatro se convierte en el elemento que articula Cuatro por cuatro. Los relatos aparecen organizados en catorce grupos que responden a diferentes temas, expresiones, personajes o asociaciones de ideas.
Noelia Vicente Selfa utiliza esta estructura como punto de partida para construir un libro que invita al lector a pasar de una historia a otra sin esperar una continuidad argumental. Cada grupo abre una pequeña puerta y cada relato propone una mirada diferente.
La propia contraportada resume así la propuesta:
«Un hombre contempla el bello atardecer en Florencia después de una fuga; un profesor acoge en su sótano a un esclavo; las notas de un tango evocan recuerdos de un pasado dichoso; Ninochtka se pregunta por el tiempo perdido antes de cruzar una calle; un inquilino viaja a través de las ventanas ajenas; una cómoda es capaz de visitar todas las habitaciones de una casa; un lápiz convierte la mano que lo sostiene en prodigiosa; los semáforos en rojo son la excusa perfecta para contar secretos…»
La variedad de estas situaciones permite comprender qué propone el libro. No estamos ante una colección de relatos construidos alrededor de un mismo universo narrativo, sino ante un conjunto de piezas independientes que encuentran su relación en la forma de agrupación.
La vida convertida en pequeñas historias
Uno de los aspectos que más me interesan de Cuatro por cuatro es la capacidad de Noelia Vicente Selfa para encontrar materia literaria en situaciones y objetos cotidianos.
El insomnio, las recetas, las cicatrices, los semáforos, las ventanas o una cómoda pueden convertirse en el punto de partida de una historia. La autora no necesita grandes acontecimientos para construir sus relatos. Le basta con detenerse en un detalle y observar qué posibilidades narrativas contiene.
Esa mirada hacia lo cotidiano hace que muchos de los textos tengan un carácter cercano y reconocible. Sin embargo, la autora introduce también elementos inesperados que desplazan la realidad hacia otros territorios. Una ventana puede convertirse en una forma de viajar hacia la vida de los demás; un objeto doméstico puede adquirir una dimensión propia; una situación aparentemente trivial puede abrir la puerta a un recuerdo o a una reflexión.
El resultado es un conjunto heterogéneo en el que conviven lo cotidiano, la imaginación, el humor, la reflexión y cierta extrañeza.
Entre el relato breve y la prosa lírica
Muchos de los textos de Cuatro por cuatro se encuentran más cerca del microrrelato que del cuento tradicional. Son historias breves que buscan condensar una situación, una imagen o una idea y que dejan parte de su significado en manos del lector.
En algunos momentos, esa brevedad lleva a la autora hacia una escritura cercana a la prosa lírica. Las palabras adquieren peso y la elección del lenguaje contribuye tanto a la construcción de la historia como la propia anécdota.
Sin embargo, el libro no abandona por ello un tono próximo. Noelia Vicente Selfa combina esa atención al lenguaje con un estilo coloquial y directo. Es una de las características que más destacan en el conjunto: la escritura puede resultar sencilla en apariencia, pero detrás existe un cuidado evidente en la selección de las palabras.
Literatura y proceso creativo
Cuatro por cuatro no se limita a observar el mundo exterior. La literatura y el propio proceso de creación también forman parte del libro.
La autora introduce elementos de metaliteratura y reflexiona, a través de sus historias, sobre la escritura, la imaginación y la construcción de los relatos. El acto de contar se convierte así en otro de los asuntos presentes en la obra.
Este componente resulta especialmente interesante porque amplía la lectura del libro. No solo encontramos historias sobre personajes, objetos o situaciones; también encontramos una reflexión sobre cómo nacen esas historias y sobre las posibilidades que ofrece la literatura cuando se juega con las asociaciones y con la brevedad.
«Creación» y «Un cadáver en el armario»
Dentro del conjunto hay grupos de relatos que me han resultado más atractivos que otros. Destaco, en especial, los reunidos bajo los temas «Creación» y «Un cadáver en el armario».
En ellos encuentro con más claridad algunas de las cualidades que definen el libro: la capacidad para partir de una idea sencilla, llevarla hacia un territorio inesperado y jugar con las posibilidades de la narración breve.
No todos los relatos buscan producir el mismo efecto, y ahí reside también parte del interés de la propuesta. Cuatro por cuatro permite leer cada pieza de forma independiente, pero la organización en grupos hace que unas historias dialoguen con otras y que el lector descubra conexiones que no siempre son evidentes al principio.
Una lectura para perderse
Cuatro por cuatro es, en definitiva, una colección de relatos que apuesta por la libertad y por el juego. No hay que buscar una trama que conecte todas las piezas ni una evolución argumental tradicional. La unidad procede de la estructura, de la mirada de la autora y de esa voluntad de convertir situaciones cotidianas en pequeñas historias.
Es un libro de relatos breves, algunos próximos al microrrelato y otros a la prosa lírica, en el que Noelia Vicente Selfa juega con la literatura, la memoria, los objetos y las situaciones cotidianas.
Como señala la contraportada, es un viaje «sin brújula ni mapa». Y quizá esa sea una de las mejores formas de acercarse al libro: dejarse llevar por sus catorce grupos de relatos y descubrir qué puede surgir cuando cuatro historias encuentran una forma común de relacionarse.
Sobre Noelia Vicente Selfa
Noelia Vicente Selfa nació en Alicante en 1976. Es licenciada en Filología Hispánica y graduada en Estudios Superiores de Danza. Bailó en una compañía de danza contemporánea y trabajó como correctora de textos en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Desde 2007 se dedica a la docencia en la especialidad de danza clásica en conservatorios profesionales.
Como autora de ficción ha publicado relatos breves en el diario Información y en Pluma, tinta y papel II. En 2015 publicó el libro de microrrelatos En…. También es coautora de Danza contemporánea: técnica y creatividad y participó en el proyecto de foto-relatos Tan cerca, tan lejos.
Además, ha colaborado con la revista Danza en escena y mantiene su relación con la escritura a través de artículos y textos vinculados con la danza y la literatura.
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