El año 2020 quedará para siempre en la memoria como el de la pandemia y el confinamiento. Fue un tiempo complejo, lleno de incertidumbre y de cambios, pero también de reflexión. A pesar de todas las recomendaciones que invitaban a limitar los desplazamientos, mi hija y yo decidimos mantener nuestro plan de asistir al Celsius 232, un festival situado en la otra punta del país y del que el año anterior habíamos regresado con un recuerdo imborrable.

Hasta el último momento dudamos si finalmente se celebraría y si acudirían los autores que esperábamos conocer. Tengo la enorme suerte de disfrutar con géneros muy distintos y de seguir a numerosos escritores, así que, aunque algunos de los que más ilusión me hacía encontrar no pudieron asistir, la experiencia no fue peor que la del año anterior; de hecho, resultó extraordinaria por motivos muy diferentes.

La organización del festival demostró entonces todo su compromiso y su capacidad de adaptación. No era sencillo implantar las medidas sanitarias necesarias y, más complicado todavía, conseguir que todos los asistentes las respetáramos. Sin embargo, gracias al esfuerzo de la organización y del magnífico equipo de voluntarios, que siempre nos recibían con una sonrisa mientras nos recordaban la importancia de desinfectarnos las manos, el festival pudo desarrollarse con seguridad.

Las fotografías de aquella edición quizá no tengan la calidad de otros años. Las mascarillas, la distancia y las circunstancias hicieron que muchas imágenes quedaran menos espontáneas. En cambio, las dedicatorias que regresaron conmigo conservan intacto el recuerdo de unos días que, después de tantos meses de encierro, supieron a libertad.

Con Sofía Rhei

Además de una excelente escritora, fue nuestra profesora en el taller Construyendo Relatos.

Presentación de Irlanda sin ti, de Susana Vallejo y Sofía Rhei.

Ángel Vallecillo

En la firma de Hambrientos y Cobardes de Ángel Vallecillo.  

Carlos Sisi

Un año más repetimos encuentro con Carlos Sisi. En esta ocasión me firmó el resto de la trilogía Rojo y también dos novelas que acababa de comprar: Vienen cuando hace frío e Historias con alma.

Guillermo Estiballes

Volver a encontrarme con Guillermo Estiballes, autor de Otra luna enterrada, fue una enorme alegría. Siempre es un placer reencontrarse con los amigos que el Celsius nos ha regalado.

Cristina Sánchez-Andrade

Firmando El niño que comía lana.

Ana García Herráez

Autora de Muerte, tú morirás y de uno de los relatos de Donde las hadas no se aventuran. La disfrazada es mi hija, que nunca pierde la oportunidad de disfrutar del cosplay.

Javier Sierra

Presentó El mensaje de Pandora, una de las novelas más esperadas de aquella edición.

Los Hijos de Mary Shelley

Un año más disfrutamos de las actividades de Los Hijos de Mary Shelley, encabezados por Fernando Marías. Asistimos a los monólogos de Fernando Marías y Espido Freire, a la presentación del proyecto creativo Diodati se mueve y a una interesante charla sobre el Apocalipsis en la que participaron Fernando Marías, Espido Freire y Carlos Fidalgo.

Covadonga González-Pola

Ya me había conquistado como autora tras leer El bosque de Sleipnir, así que fue una alegría volver a verla.

Elia Barceló

Con Elia Barceló ya nos une algo más que la admiración por su obra. Es una escritora extraordinaria, pero también una persona maravillosa. Como siempre, disfrutamos muchísimo de su compañía y de la de Klaus durante todo el festival.

Nieves Abarca

Nieves Abarca es una de esas escritoras a las que acabas tomando cariño cuando las conoces. Habíamos coincidido unos meses antes en un ciclo de novela negra organizado por la librería Libros 28, en San Vicente del Raspeig. En aquel momento solo me quedaba una novela suya por leer, ya que había comenzado precisamente con Voraces, la obra que presentaba en el Celsius. Además, tuve la suerte de descubrir su poemario Anoche soñé con Glenn Gould, una obra de aire gótico y romántico que recomiendo sin reservas.

Después llegó una de las mesas que más esperaba: la dedicada a los vampiros. Víctor Conde, Nieves Abarca, Carlos Sisi y Michelle Roche demostraron que todavía quedan muchas maneras distintas de acercarse a este mito literario sin repetir fórmulas.

Michelle Roche

Después de la firma de Malasangre, una magnífica novela que ya había leído tiempo atrás.

Víctor Conde

En la firma de De las ciudades vuestras tumbas.

Marta Edda Laíz

Durante todo el festival veíamos a Marta Edda Laíz indicarnos por dónde entrar y salir mientras nos ofrecía gel hidroalcohólico, siempre con una sonrisa. Solo al final descubrí que acababa de publicar su primera novela, Visiones tras el velo. No dudé en comprarla y pedirle que me la dedicara. Personas así merecen todo el éxito.

Hubo muchos más autores, firmas y conversaciones de las que reflejan estas fotografías. Compartimos momentos con Bruno Puelles, Silvia Barbeito, Lola Robles, Ian McDonald, Richard Morgan, Susana Vallejo, Begoña Pérez Ruiz, Lavie Tidhar y muchos otros que probablemente olvide mencionar. Aquel Celsius fue diferente, con menos abrazos y menos fotografías, pero no por ello menos emocionante.

Quiero dar las gracias a toda la organización, especialmente a Cristina Macía y a Ian Watson, por el cariño con el que siempre nos reciben, y a todos los autores que hicieron posible una edición que será recordada no solo por celebrarse en plena pandemia, sino por demostrar que la cultura también sabe resistir en los momentos más difíciles.

¡Hasta el año que viene!

Nota (actualizada en 2026): Esta crónica fue escrita tras mi asistencia al Celsius 232 de 2020 y se conserva como testimonio de una edición única, marcada por la pandemia. El texto ha sido revisado para mejorar su lectura, manteniendo las impresiones y el contexto de aquel momento.


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