OPUS RELINQUE
Cada día, cada noche destaca de forma especial como cada una de las distintas notas en
el Opus de un compositor.
Cuando oímos la composición, sin embargo, no examinamos todas y cada una de las notas.
Experimentamos el placer del conjunto.
Esta es la magia que encierra el poder de la música.
Haz que cada día, cada noche, cada nota destaque en el cuerpo mayor del Réquiem en que se puede convertir tu vida.
AVENDKA
CUANDO EL AMOR Y LA MUERTE SE ABRAZAN
Un atardecer, cuando se alargaban las sombras, estaba yo sentada, callada e inmóvil, junto a una estatua de mármol. Oí que la estatua murmuraba a mi oído, hablándome de un pasado que nunca podría olvidar; aludiendo taimadamente a un futuro que trataba de ignorar. Fluctuando como fantasmas a la pálida luz de la luna naciente, volvían a presentarse los fuegos fatuos que me decían diariamente que podía y debía haber actuado de un modo distinto. Cuando el amor y la muerte se abrazan, yo me enamoro de vos, y cuando mi corazón sufre desesperadamente todo lo que deseo es que me abracéis…
AVENDKA
BUSCO UPIR …
¡Por fin alguien contestó a mi anuncio!
Hacía más de tres meses que había puesto mi comunicado en la sección de anuncios clasificados de un diario de tirada nacional buscando un verdadero upir. Le he invitado a venir a mi casa esta noche para conocernos.
Llegó puntual y, después de acomodarnos en el salón principal de mi hogar y romper el hielo con los tópicos de rigor, estaba ansiosa por saciar mi curiosidad y la primera pregunta fue directa.
Samantha: ¿Qué es un upir?
Upir: Básicamente es un depredador nocturno que necesita la sangre de sus víctimas para alimentarse y seguir siendo inmortal. Para seducir a su preciada presa adopta la apariencia idónea para cada una de ellas. Puedo ser un atractivo y sugerente caballero o una inocente y amable señorita.
Samantha: ¿Por qué has optado por presentarte a mí con forma femenina?
Upir: Porque he deducido que obtendría rápidamente tu confianza bajo la sutileza de una apariencia de mujer.
Samantha: No sé a qué te refieres.
Upir: ¿Estás segura de que no sabes a qué me refiero?
Samantha: Sí. Estoy segura. Sólo quiero conocerte.
Upir: De lo que no me cabe ninguna duda es que ambas nos estamos conociendo y «reconociendo».
Samantha: Está bien. Voy a ser más concreta y directa. ¿Te gusto? ¿Te atraigo? o ¿simplemente es tu naturaleza depredadora la que te induce a estudiarme?
Upir: Sinceramente, no me gustan mis víctimas más allá de lo que se refiere a saciar mi voraz apetito y estoy terriblemente hambrienta…
Samantha: No me estás asustando. Yo sólo quería empezar un juego que iba mucho más allá. Algo más psicológico e interesante y, ¿por qué no decirlo?, incluso… morboso.
Upir: Pero, ¿quién te ha dicho a ti que yo podría querer algo más de nada excepto el alimento que me voy a permitir de tu ser? Y si piensas que esto es un juego, te advierto que antes de empezar la partida, yo ya he ganado.
Samantha: ¡Qué pena! Y yo que pensaba que me iba a divertir más contigo. Tú no sabes quién soy yo. Desconoces lo que realmente buscaba en ti. No eres un upir lo suficientemente experimentado si no sabes reconocer a otro upir.
Upir: Me estás subestimando, Samantha. He sabido que eras un upir desde el primer momento que te he visto. Como tú bien sabrás, un upir no puede ni debe entrar jamás a ningún sitio si antes no ha sido invitado. Y también deberías saber que nunca se tiene que sentar frente a una ventana.
Samantha: Francamente, me aburres. Nos veremos en el infierno.
Upir: Hasta nunca, Samantha. Tardaremos muchos miles de años en volver a vernos. El sol está despuntando y yo ya he descorrido la cortina para que el primer rayo del día acabe contigo.
AVENDKA
