Hay libros a los que llego tarde… o quizá llego en el momento justo. Historias extrañas (La biblioteca de Carfax, 2019) de Rosa Mulholland llevaba tiempo rondándome, de esos títulos de los que has oído hablar en voz baja, casi como si pertenecieran a una tradición paralela del gótico. Y ahora entiendo por qué. No es un libro que se imponga. Es un libro que se deja descubrir.
Desde el inicio se percibe que no estamos ante un terror al uso. Aquí no hay sobresaltos ni giros bruscos, sino una construcción lenta, muy atmosférica, donde lo inquietante aparece filtrado a través de la duda. Mulholland no busca impresionar, sino generar una incomodidad progresiva que se instala más en la mente que en la acción.
Y en ese terreno se mueve con bastante soltura. Hay relatos —como El espectro de Wildwood Chase— donde esa ambigüedad entre lo sobrenatural y lo psicológico está muy bien lograda. La autora juega con la percepción del personaje y del lector, dejando siempre un margen de incertidumbre que resulta muy efectivo. No se trata tanto de qué ocurre, sino de cómo se vive lo que ocurre.
También destaca el peso del espacio. Los escenarios —casas, paisajes, interiores— no son un simple fondo, sino parte activa del relato. Todo contribuye a crear una atmósfera densa y opresiva, muy coherente con la tradición gótica en la que se inscribe.
A nivel de estilo, Mulholland apuesta por una prosa cuidada y detallista, propia de su tiempo. Esto le permite construir muy bien los ambientes, aunque en algunos momentos el ritmo se vuelve más pausado de lo que el lector actual podría esperar. No llega a romper la lectura, pero sí marca una cadencia muy concreta: esta no es una obra para leer con prisa.
En cuanto a los temas, el libro gira en torno a la culpa, la obsesión y los límites entre la razón y lo inexplicable. Lo interesante es que lo sobrenatural no aparece como algo externo, sino casi como una extensión de los conflictos internos de los personajes. Esa lectura más psicológica es uno de los aspectos que mejor han envejecido. Además, me ha resultado interesante la construcción de los personajes femeninos. Sin ser abiertamente transgresores, sí contienen una complejidad emocional que aporta matices al conjunto y deja entrever tensiones propias de su contexto.
El volumen, eso sí, no es completamente homogéneo. Hay relatos más logrados que otros, algo bastante habitual en este tipo de compilaciones. Pero incluso en los menos redondos se mantiene esa capacidad de sugerencia que define el tono general del libro.
En conjunto, Historias extrañas es una lectura que se disfruta desde la atmósfera y la insinuación. No busca el impacto inmediato, sino una inquietud más sostenida, más silenciosa.
Rosa Mulholland no alcanzó la proyección de autoras como Charlotte Brontë o Elizabeth Gaskell, pero su obra permite asomarse a una vertiente del relato gótico menos evidente y, por eso, muy interesante de explorar.
No es un libro que destaque por la intensidad, sino por el poso que deja. Y ahí es donde, en mi caso, ha funcionado.
Descubre más desde El baúl de Xandris
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
