He accedido a varias de las obras anteriores de Galarza, entre ellas esta novela, JFK, que no recordaba que tenía en la pila de pendientes, y Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre, que leí hace años. Volver ahora sobre JFK, después de escuchar al autor hablar de su escritura, de su mirada sobre las ciudades y de la forma en que trabaja la vulnerabilidad de sus personajes, me ha permitido acercarme al libro desde otra perspectiva, quizá más afinada y consciente de algunas de sus claves.
En JFK, Galarza vuelve a sumergirse en los márgenes de la ciudad, esos lugares donde la vida se sostiene a base de improvisación, resistencia y golpes. Si Paseador de perros abría la llamada «trilogía madrileña» con un retrato directo de la precariedad urbana, JFK da un paso más hacia lo íntimo y lo descarnado: una novela más dura, más triste y, a su manera, más verdadera.
El retrato de una vida en los márgenes
El protagonista, Jota, apodado JFK, alquila su cuerpo para sobrevivir. No hay épica, romanticismo ni discursos de redención: solo un hombre que intenta abrirse paso entre habitaciones impersonales, calles indiferentes y una soledad que parece ser, al mismo tiempo, condena y refugio. Madrid funciona como un escenario opaco, una ciudad de tránsito que apenas llega a rozar a quienes la habitan.
La historia se construye como un mapa emocional lleno de cicatrices. El pasado de Jota —una infancia difícil, amistades que se pierden, vínculos rotos— no aparece para justificar sus decisiones, sino para mostrar las heridas que nunca terminan de cerrarse. La alternancia entre memoria y presente imprime a la novela un tono melancólico que la aleja del mero realismo crudo. Hay en ella algo de elegía contenida, una mirada hacia atrás que duele incluso cuando se expresa sin estridencias.
La prosa de Galarza: precisión y contención
La prosa de Galarza constituye una de las mayores virtudes del libro. Su estilo es seco, preciso y lacónico. No se entretiene en adornos ni sentimentalismos; selecciona los detalles necesarios y deja que sean ellos quienes construyan la atmósfera. La violencia que recorre la novela no reside solo en el golpe explícito, sino también en el desamparo, el desgaste emocional y esa forma de vivir que empuja a un hombre hacia los bordes.
La vulnerabilidad masculina en JFK
Quizá lo más perturbador, y al mismo tiempo lo más interesante, sea la manera en que la novela aborda la vulnerabilidad masculina. Galarza no convierte a Jota en una figura digna de compasión ni lo presenta como un héroe de la marginalidad. El personaje no pide perdón ni comprensión, pero tampoco esconde su fragilidad. Habita una grieta permanente, atrapado entre la aspiración de ser alguien distinto y la certeza de haberse convertido en aquello que las circunstancias le han permitido ser.
Esta mirada sobre la vulnerabilidad conecta con algunas de las cuestiones que el autor plantea en su narrativa: la relación entre los individuos y los espacios que habitan, la influencia del entorno en sus vidas y la dificultad de escapar de las circunstancias que los han moldeado. La ciudad no es un simple decorado, sino una presencia que condiciona la existencia de sus personajes.
Una novela breve que deja huella
JFK no es una novela amable, ni pretende serlo. Es breve, intensa y honesta en su manera de acercarse a una existencia marcada por la precariedad y la soledad. Deja en el lector una sensación de desasosiego que forma parte de su propuesta literaria. Quienes busquen una narrativa urbana que no rehúya sus zonas más oscuras encontrarán en estas páginas una lectura que merece atención.
Volver a esta novela después de escuchar a Galarza hablar de su trabajo ha enriquecido mi lectura. Ahora veo con mayor claridad cómo construye sus personajes y cómo utiliza la ciudad para hablar de quienes viven en sus márgenes. JFK es una historia sobre la fragilidad humana, pero también sobre la resistencia silenciosa de quienes siguen adelante sin que nadie parezca reparar en ellos.
Ficha del libro
Título: JFK
Autor: Galarza
Género: Narrativa contemporánea / Novela urbana
Temas: Precariedad, marginalidad, soledad, memoria y vulnerabilidad masculina.
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