Las novelas históricas nos transportan a otras épocas, nos hacen vivir grandes acontecimientos y nos permiten conocer personajes reales desde una perspectiva literaria. Pero detrás de estas apasionantes historias hay datos y anécdotas que muchas veces pasan desapercibidos. Aquí te dejo algunas curiosidades que harán que mires este género con otros ojos.
1. Yo, Claudio y la precisión histórica de Robert Graves
Aunque la novela Yo, Claudio está narrada en primera persona como una autobiografía del emperador romano Claudio, Robert Graves se basó en fuentes clásicas, especialmente las obras de Tácito y Suetonio, para reconstruir con detalle la política y la vida cotidiana de Roma. Sin embargo, Graves también añadió diálogos y matices para dar vida a los personajes, mezclando rigor y ficción con maestría.
2. La obsesión de Ken Follett por el detalle histórico
El autor de Los pilares de la Tierra es conocido por su exhaustiva investigación histórica. Antes de escribir, visita los lugares reales, estudia documentos y consulta expertos para asegurarse de que todo en su novela —desde la arquitectura gótica hasta los sistemas de gobierno medievales— sea lo más fiel posible.
3. ¿Sabías que muchas novelas históricas inspiraron series de TV?
Grandes éxitos televisivos como Juego de Tronos (basada en la fantasía, pero con mucha inspiración histórica) y Downton Abbey tienen en común que su éxito popular disparó el interés por el género histórico en la literatura. Además, la serie de la BBC Yo, Claudio basada en Robert Graves, sigue siendo un referente en la televisión histórica.
4. Las novelas históricas también se escriben desde el futuro
Algunos escritores de ciencia ficción han usado la fórmula de la novela histórica pero ambientada en futuros distópicos o postapocalípticos, creando un subgénero híbrido que juega con la idea del pasado y el futuro a la vez. Un ejemplo es la serie La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin, que mezcla ciencia ficción y reflexión social.
5. El poder de las novelas históricas para rehabilitar figuras olvidadas
Muchas novelas han devuelto al primer plano personajes históricos que habían caído en el olvido o la mala fama. Por ejemplo, la escritora Hilary Mantel con Wolf Hall rescató la figura de Thomas Cromwell, consejero de Enrique VIII, mostrando una versión mucho más compleja y humana que la imagen tradicional.
6. Las novelas históricas como ventana a culturas y tiempos desconocidos
Más allá de la Roma antigua o la Edad Media europea, hay autores que exploran otras épocas y culturas menos habituales, como la China imperial, el Japón feudal o la América precolombina, ampliando así el horizonte del lector y aportando diversidad cultural al género.
Un buen ejemplo es El abanico de seda de Lisa See, que recrea la vida de las mujeres en la China del siglo XIX, abordando temas como la escritura nu shu, el matrimonio concertado o el papel de la amistad femenina en un mundo regido por estrictas normas sociales.
Las novelas históricas no solo entretienen: también educan, despiertan la curiosidad y nos invitan a repensar el pasado desde nuevas perspectivas. Gracias a la mezcla de rigor documental y creatividad literaria, este género sigue reinventándose y conectando con lectores de todo el mundo. La próxima vez que abras una novela histórica, piensa que quizás también estés abriendo una puerta a lo desconocido, a lo olvidado… o a lo que aún queda por descubrir.
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