En la escritura no solo importa la ortografía. También es fundamental conocer y aplicar las normas ortotipográficas, que regulan el uso de los signos de puntuación, las mayúsculas y minúsculas, las comillas, las cursivas, las abreviaturas y otros recursos gráficos.
La Real Academia Española (RAE) recoge muchas de estas normas en su Ortografía de la lengua española, cuyo objetivo es favorecer la claridad y la correcta presentación de los textos.
A continuación repasamos algunos de los errores ortotipográficos más frecuentes, con ejemplos prácticos para saber identificarlos y corregirlos.
1. Usar el guion en lugar de la raya en los diálogos
Uno de los errores más habituales al escribir diálogos es utilizar el guion corto (-) cuando corresponde emplear la raya (—).
La raya se utiliza para introducir las intervenciones de los personajes y también para delimitar los incisos del narrador.
Incorrecto:
- No vendrá hoy -dijo Marta-. Lo ha confirmado por teléfono.
Correcto:
—No vendrá hoy —dijo Marta—. Lo ha confirmado por teléfono.
Además, conviene recordar que la raya no debe confundirse con el guion (-) ni con el menos (−). Son signos diferentes y cumplen funciones distintas.
2. Confundir los distintos tipos de comillas
En español existen tres tipos de comillas:
- Comillas angulares o españolas: « »
- Comillas dobles: “ ”
- Comillas simples: ‘ ’
Las comillas angulares son las que se recomiendan como primera opción en textos escritos en español. Las comillas dobles y las simples pueden utilizarse cuando es necesario introducir una cita o expresión entrecomillada dentro de otra.
Ejemplo:
El artículo se titula «“Guerra y paz”: una lectura renovada».
En un texto con varios niveles de entrecomillado, se recomienda mantener esta jerarquía:
« “ ‘ ’ ” »
No obstante, las comillas también tienen otros usos, por lo que no deben emplearse de forma automática cada vez que una expresión parezca destacable.
3. Utilizar comillas cuando corresponde cursiva
Las cursivas y las comillas cumplen funciones diferentes.
Entre otros usos, la cursiva se emplea para:
- Títulos de libros, películas, obras de arte y otras obras independientes.
- Extranjerismos no adaptados.
- Palabras o expresiones que se mencionan como tales dentro del texto.
Ejemplos:
Leí Crimen y castigo este verano.
El término software procede del inglés.
En cambio, las comillas pueden emplearse para reproducir citas textuales breves o para destacar determinadas expresiones por su significado especial, ironía o uso no habitual.
Ejemplo:
El protagonista se consideraba un «experto» en la materia.
Una de las dudas más frecuentes en corrección consiste en decidir cuándo corresponde cursiva y cuándo comillas. No son recursos intercambiables.
4. Utilizar mayúsculas donde no corresponden
Otro error frecuente consiste en escribir con mayúscula palabras que deben aparecer en minúscula.
Los nombres de cargos, profesiones y títulos se escriben, por norma general, con minúscula cuando se utilizan de forma genérica.
Incorrecto:
El Ministro de Educación habló en el Senado.
Correcto:
El ministro de Educación habló en el Senado.
La mayúscula sí puede corresponder cuando forma parte de un nombre propio o de una denominación oficial concreta.
Por eso es importante distinguir entre el nombre propio de una institución y la referencia genérica a ella.
5. Escribir mal los puntos suspensivos
Los puntos suspensivos están formados por tres puntos, no por dos, cuatro o más.
Además, no debe dejarse espacio entre ellos:
Correcto:
Y entonces…
Incorrecto:
Y entonces….
Si los puntos suspensivos aparecen al final de un enunciado, no se añade otro punto.
Incorrecto:
No sé qué decir….
Correcto:
No sé qué decir…
En cambio, sí pueden combinarse con otros signos de puntuación cuando la estructura de la oración lo requiere.
6. Puntuar correctamente junto a comillas, paréntesis y rayas
La posición de los signos de puntuación respecto de las comillas, los paréntesis y otros signos de delimitación es una fuente habitual de dudas.
En español, el punto se coloca fuera de las comillas cuando estas solo delimitan una parte del enunciado.
Ejemplo:
Leyó el capítulo titulado «La fuga del traidor».
Cuando las comillas delimitan un enunciado completo independiente, la puntuación responde a la estructura de ese enunciado.
Con los paréntesis sucede algo parecido: si el paréntesis contiene una oración completa e independiente, el punto puede colocarse dentro.
Ejemplo:
(Este fragmento se considera el clímax del relato.)
En cambio:
El final del relato resulta sorprendente (y difícil de olvidar).
En este último caso, el punto corresponde al enunciado principal y queda fuera del paréntesis.
7. Dejar espacios antes de los signos de puntuación
Los signos de puntuación se escriben pegados a la palabra anterior, sin espacio delante.
Esto afecta a la coma, el punto, el punto y coma, los dos puntos, los signos de interrogación y exclamación, entre otros.
Incorrecto:
Hola , ¿cómo estás ?
Correcto:
Hola, ¿cómo estás?
Después del signo de puntuación sí se deja normalmente un espacio cuando comienza otro elemento del enunciado.
Este es uno de los errores más sencillos de detectar durante una corrección ortotipográfica, pero también uno de los que más afectan a la presentación de un texto.
8. Confundir el guion, la raya y otros signos
El guion (-) es un signo distinto de la raya (—) y tiene usos específicos.
Se utiliza, entre otras funciones, para relacionar determinadas palabras o expresiones, como en:
teórico-práctico
No debe utilizarse para introducir los diálogos de una novela ni para marcar los incisos del narrador.
Incorrecto:
-No vendrá hoy -dijo Marta.
Correcto:
—No vendrá hoy —dijo Marta.
La confusión entre guion y raya es especialmente frecuente cuando se escribe directamente en un procesador de textos que no sustituye de forma automática un signo por otro.
9. Confundir abreviaturas y siglas
Las abreviaturas y las siglas no siguen las mismas reglas.
Las abreviaturas suelen llevar punto:
Sr., pág., etc.
Las siglas, en cambio, se escriben normalmente sin puntos ni espacios entre sus letras:
RAE, ONU, UNESCO
También hay que evitar formar el plural de las siglas añadiendo una s minúscula.
Incorrecto:
los CDs
Correcto:
los CD
Ejemplo:
Escuché varios CD.
La RAE publicó una nueva edición.
10. Omitir o utilizar mal los signos de interrogación y exclamación
En español, los enunciados interrogativos y exclamativos se delimitan mediante signos de apertura y de cierre.
Por tanto, no basta con colocar el signo al final, como sucede en inglés.
Incorrecto:
Qué sorpresa!
Correcto:
¡Qué sorpresa!
También hay que evitar combinar signos de forma arbitraria:
Incorrecto:
¿Qué quieres?!
Correcto:
¿Qué quieres?
Los signos de interrogación y exclamación pueden combinarse en determinados contextos expresivos, pero su uso debe responder a la estructura y al sentido del enunciado, no a una acumulación de signos.
¿Por qué es importante cuidar la ortotipografía?
La ortotipografía no es un simple conjunto de reglas destinadas a complicar la escritura. Su función es facilitar la lectura, la comprensión y la correcta interpretación de un texto.
Un diálogo mal puntuado puede dificultar saber quién habla. Una mayúscula innecesaria puede modificar la presentación de un nombre. Unas comillas mal empleadas pueden alterar la jerarquía de una cita y un uso incorrecto de la cursiva puede hacer que un texto profesional parezca descuidado.
Por eso, tanto si escribimos literatura como si redactamos artículos, informes o contenidos para internet, conviene revisar no solo las faltas de ortografía, sino también la presentación tipográfica del texto.
Recursos para resolver dudas ortográficas y ortotipográficas
Para quienes escriben, corrigen o trabajan de forma habitual con textos, resulta muy útil consultar fuentes de referencia como:
- Ortografía de la lengua española (RAE, 2010).
- Diccionario panhispánico de dudas (https://www.rae.es/dpd).
- Libro de estilo de la lengua española (RAE y ASALE).
Las consultas directas a la RAE son especialmente útiles cuando existe una duda concreta y queremos comprobar la norma antes de darla por válida.
Conclusión
Conocer las normas ortotipográficas permite detectar errores que muchas veces pasan desapercibidos en una primera lectura. No se trata de llenar un texto de reglas, sino de conseguir que la puntuación, las mayúsculas, las comillas, las cursivas y los demás recursos gráficos estén al servicio de la lectura.
Una buena corrección ortotipográfica no debería llamar la atención sobre sí misma. Su función es conseguir que el lector pueda concentrarse en lo que realmente importa: el contenido y la escritura.
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