Hay historias de amor que forman parte de nuestra memoria lectora incluso antes de que hayamos leído los libros en los que aparecen. Romeo y Julieta, Ana Karenina y Vronski, Jane Eyre y Rochester, Ulises y Penélope o Don Quijote y Dulcinea son algunos de esos personajes que han trascendido sus novelas para convertirse en parte de nuestro imaginario.
Grandes amores. Veinte parejas inolvidables de la literatura, publicado por Edelvives en 2024, reúne veinte de estas historias a través de los textos de Espido Freire y las ilustraciones de Antonio Lorente. El resultado es un libro que combina literatura y arte para acercarse a algunas de las parejas más conocidas de la literatura universal.
Un recorrido por los grandes amores de la literatura
Me gustan este tipo de libros porque permiten regresar a historias que ya conocemos desde otra perspectiva. En Grandes amores, Espido Freire no se limita a resumir las relaciones entre los protagonistas. Se detiene en algunos detalles, curiosidades y circunstancias que ayudan a comprender cómo nacieron estas historias y por qué han conseguido permanecer en nuestra memoria.
He disfrutado mucho con esta parte del libro. Hay datos que desconocía y otros que me han llevado de nuevo a novelas que leí hace años.
Además, salvo Carol, he leído todas las novelas que se mencionan en el libro. Esa circunstancia ha hecho que la lectura tuviera para mí un componente especial: cada nueva pareja despertaba recuerdos de mis propias lecturas.
Y, como suele ocurrir cuando un libro consigue despertar la curiosidad, ya estoy buscando Carol, de Patricia Highsmith, para completar ese pequeño recorrido.
Espido Freire y una mirada diferente al amor
Una de las cosas que más me han gustado de Grandes amores es que no presenta estas relaciones como historias románticas perfectas. El amor literario puede ser apasionado, imposible, obsesivo, clandestino, doloroso o incluso destructivo.
Espido Freire se acerca a estas parejas desde una mirada que permite descubrirlas más allá de la idealización. Porque cuando sacamos a los grandes amantes de la literatura de su pedestal y observamos sus relaciones desde una perspectiva más cotidiana, algunos de esos amores dejan de parecer tan grandiosos.
Y ahí está parte del interés del libro. Las historias que conocemos como grandes romances también están formadas por celos, desencuentros, decisiones equivocadas, imposiciones sociales y sufrimiento.
La autora consigue acercarlas al lector sin perder su dimensión literaria. No pretende sustituir las obras originales, sino despertar la curiosidad por ellas y ofrecer otra forma de contemplarlas.
Las ilustraciones de Antonio Lorente
Las ilustraciones de Antonio Lorente son otro de los grandes atractivos del libro. No funcionan como un simple acompañamiento de los textos, sino que forman parte de la experiencia de lectura.
Cada pareja aparece representada teniendo en cuenta el universo literario en el que se desarrolla su historia. Lorente combina el retrato de los personajes con elementos relacionados con su época y con la obra a la que pertenecen. Edelvives presenta precisamente el libro como una experiencia visual y literaria, con ilustraciones concebidas para recrear las veinte historias de amor.
En mi caso, las ilustraciones han sido una parte fundamental del disfrute. Hay páginas que apetece detenerse a mirar antes de continuar leyendo.
La combinación entre los textos de Espido Freire y el trabajo artístico de Antonio Lorente consigue que Grandes amores pueda disfrutarse tanto por lo que cuenta como por lo que muestra.
Un libro para volver a los clásicos
Uno de los mayores aciertos de Grandes amores es que puede funcionar de dos maneras. Para quienes ya conocen estas historias, ofrece la posibilidad de regresar a ellas y descubrir detalles que quizá habían pasado desapercibidos. Para quienes todavía no las han leído, puede convertirse en una invitación a acercarse a algunas de las grandes obras de la literatura.
En mi caso ha funcionado sobre todo como un reencuentro con lecturas que forman parte de mi trayectoria como lectora. Volver a encontrar a Jane Eyre y Rochester, por ejemplo, me ha hecho recordar lo mucho que disfruté aquella novela, que he leído en varias ocasiones.
También me gusta que el libro no intente convertir todas estas historias en un mismo modelo de amor. Precisamente su interés está en mostrar la variedad de relaciones que la literatura ha construido a lo largo del tiempo.
Mi opinión sobre Grandes amores
He disfrutado mucho con Grandes amores. Es un libro cuidado, atractivo y lleno de historias que forman parte de la literatura universal.
La combinación de los textos de Espido Freire y las ilustraciones de Antonio Lorente funciona especialmente bien. La escritora aporta una mirada literaria que invita a regresar a las obras originales, mientras que las ilustraciones convierten cada historia en una experiencia visual.
Para mí ha sido también una lectura de recuerdos. He vuelto a encontrar personajes y novelas que leí hace años y he terminado con ganas de recuperar algunos de aquellos libros. Eso, para una lectora, siempre es una buena señal.
Grandes amores. Veinte parejas inolvidables de la literatura es una propuesta especialmente interesante para quienes disfrutan de los clásicos, de las historias de amor y de los libros ilustrados. Pero también puede ser una buena puerta de entrada para lectores que quieran descubrir algunas de las grandes parejas de la literatura sin acercarse a ellas desde una perspectiva puramente académica.
Un libro para leer, mirar y volver a las historias que nos hicieron enamorarnos de la literatura.
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Muy bueno. 🥂