¿Qué ocurriría si en la España de 1936, mientras el país se encamina hacia uno de los episodios más dramáticos de su historia, unos empresarios decidieran construir en la Luna un balneario de lujo para las clases acomodadas?

La premisa de La Luna para damas resulta tan extravagante como atractiva. Concepción Regueiro toma un escenario propio de la ciencia ficción, lo coloca en un momento histórico muy concreto y lo llena de personajes cuyas relaciones, prejuicios, intereses y conflictos continúan anclados en la Tierra. El resultado es una novela que mezcla ciencia ficción, terror, historia y crítica social sin que ninguno de estos elementos quede reducido a un simple adorno.

Publicada por Editorial Apache en 2021, La Luna para damas es de esas novelas que pueden pasar desapercibidas entre las novedades y que, sin embargo, dejan una impresión mucho mayor que algunos títulos que reciben mucha más atención. En mi caso, llegar hasta ella tuvo bastante que ver con el Celsius 232, uno de esos lugares donde siempre termino ampliando mis lecturas y descubriendo autores que no formaban parte de mi recorrido habitual.

Y ha merecido la pena. Después de acercarme también a Iones, publicada por Cazador de Ratas en 2022, tengo la sensación de que Concepción Regueiro es una autora a la que conviene prestar atención. En ambas novelas he encontrado algo que valoro mucho: una escritora que conoce los mecanismos de la narración y que no necesita explicar al lector cómo debe interpretar lo que está leyendo.

Una secretaria en la Luna

La novela comienza en la primavera de 1936, en una España marcada por la tensión política y social que precede a la Guerra Civil. Pilar es una mujer joven que necesita encontrar una salida para ella y para su madre. Su padre ha abandonado a la familia dejando tras de sí una situación económica complicada y una serie de deudas que pesan sobre ambas.

La posibilidad de trabajar como secretaria parece ofrecer una solución. Pilar acepta el puesto sin conocer del todo las circunstancias que lo rodean y pronto descubre que aquel empleo la llevará mucho más lejos de lo que habría imaginado. Hasta la Luna.

La propuesta podría haber dado lugar a una novela de aventuras o a una historia de ciencia ficción con sentido del espectáculo, pero Regueiro toma otro camino. La llegada de Pilar a ese extraño balneario lunar no supone una ruptura con la realidad que ha dejado atrás. Al contrario: lleva consigo las diferencias de clase, las tensiones políticas, las relaciones de poder y los prejuicios de la sociedad española de los años treinta.

La Luna no se convierte en un lugar donde desaparecen los problemas terrestres. Se convierte en un escenario donde esos problemas pueden observarse con mayor claridad.

Y ahí comienza a funcionar una de las ideas más interesantes de la novela.

Una Luna para privilegiados

El balneario lunar es una creación tan fascinante como inquietante. Su existencia está vinculada al sueño de llevar el turismo de lujo hasta un nuevo territorio y convertir la conquista espacial en un privilegio para unos pocos.

La propuesta tiene un punto de ironía que encaja muy bien con la mirada crítica de Regueiro. El futuro, en lugar de presentarse como una oportunidad para todos, aparece convertido en un nuevo espacio reservado para quienes pueden pagarlo.

La idea resulta interesante cuando se relaciona con el momento histórico en que transcurre la novela. Mientras en España se enfrentan proyectos políticos y sociales muy distintos, mientras una parte de la sociedad reclama cambios y otra intenta preservar sus privilegios, quienes están en la Luna pueden permitirse contemplar el conflicto desde una posición de distancia. Pero esa distancia no dura.

Regueiro consigue que la crítica social esté integrada en la propia historia. No necesita detener la narración para explicarnos cuáles son sus ideas. Basta con mostrar cómo se relacionan los personajes, qué lugar ocupa cada uno dentro de esa pequeña comunidad y qué intereses se esconden detrás de determinadas decisiones.

El balneario, por tanto, funciona como un microcosmos. Es un espacio reducido donde terminan concentrándose muchas de las contradicciones de la sociedad de su tiempo.

Pilar y la importancia de la voz narrativa

Uno de los grandes aciertos de La Luna para damas está en la elección de la forma narrativa.

Pilar escribe un diario. Podría parecer una decisión sencilla, pero condiciona toda la experiencia de lectura. La protagonista cuenta lo que ve, lo que piensa, lo que siente y lo que cree comprender. Nosotros recibimos la información a través de ella y estamos sometidos a sus mismas dudas. No contemplamos la historia desde una posición privilegiada. La descubrimos con Pilar.

Esto permite que la autora maneje la información con precisión. Lo que la protagonista desconoce también lo desconoce el lector, y esa limitación se convierte en una de las principales herramientas para construir la tensión. Cuando algo extraño sucede, no disponemos de una explicación inmediata. Solo tenemos las impresiones de Pilar, sus sospechas y sus intentos por entender aquello que está ocurriendo.

También es importante que Pilar no sea una narradora neutra. Tiene opiniones, prejuicios, simpatías y antipatías. Observa a los demás y los juzga desde su propia experiencia. Esa mirada aporta humanidad al relato y evita que los personajes aparezcan como simples piezas dentro del mecanismo de la trama.

La elección del diario permite, además, que la voz de Pilar cambie a medida que cambian las circunstancias.

Al principio encontramos a una joven preocupada por el dinero, el trabajo y su futuro. Poco a poco surge la curiosidad por el viaje y por ese mundo extraordinario al que ha llegado. Después aparece la inquietud. Y, cuando las cosas comienzan a complicarse, la voz del diario también se transforma.

La maravilla deja espacio a la sospecha. La sospecha conduce al miedo. Y el miedo termina convirtiéndose en una sensación de peligro que alcanza tanto a Pilar como al lector.

Ciencia ficción y terror

La ciencia ficción es uno de los atractivos más visibles de la novela, pero no es el único.

El viaje a la Luna aporta la dimensión fantástica y permite a Regueiro construir un escenario alejado de la narrativa histórica más convencional. Sin embargo, la novela no se queda en la fascinación por el viaje espacial.

Cuando la historia avanza, el escenario empieza a transformarse. El balneario, que al principio puede despertar curiosidad e incluso cierta sensación de lujo y aventura, se convierte en un lugar extraño. Aparecen situaciones que no encuentran una explicación sencilla y una presencia inquietante que va ganando espacio en la narración.

Aquí entra el terror. Y me gusta cómo lo utiliza la autora, porque no necesita convertir cada escena en una exhibición de horror. La inquietud se construye desde la incertidumbre, desde aquello que no vemos con claridad y desde la sensación de que existe algo que no termina de encajar.

El lector comienza a mirar el balneario de otra manera. Lo que antes parecía exótico empieza a resultar peligroso. Lo que parecía una oportunidad se convierte en una trampa. Y la Luna, que al principio simboliza el futuro, termina adquiriendo una dimensión mucho más oscura.

Una novela histórica sin ser una novela histórica al uso

Otro de los aspectos que más me han interesado es la relación entre la trama y el contexto de 1936.

La Guerra Civil todavía no ha comenzado cuando Pilar emprende su viaje, pero la tensión ya está presente. El país aparece dividido, enfrentado y cargado de conflictos. Regueiro aprovecha ese momento para mostrar una sociedad en la que conviven el deseo de modernidad y las fuerzas que pretenden impedir cualquier transformación.

La autora consigue que el contexto histórico no parezca colocado a posteriori para dar profundidad a la historia. Forma parte de ella. Pilar pertenece a esa España: sus circunstancias económicas, su posición como mujer, sus posibilidades laborales y su relación con los demás personajes están determinadas por el tiempo que le ha tocado vivir.

Por eso el diario resulta tan adecuado. No solo nos permite conocer a Pilar. Nos permite observar una sociedad a través de una mujer joven que intenta encontrar su sitio dentro de ella. Y eso hace que algunas de las reflexiones de la novela sigan resultando incómodamente reconocibles.

La crítica política

Hay en La Luna para damas una mirada crítica hacia los enfrentamientos políticos que atravesaban España en los años treinta. Regueiro muestra una sociedad dividida, con posiciones que cada vez tienen menos espacio para el diálogo y más para la confrontación. Hay intereses, manipulaciones, enfrentamientos y heridas acumuladas. También hay una reflexión sobre el poder.

Quién lo tiene, quién intenta conservarlo, quién desea alcanzarlo y quién queda atrapado en medio.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que esa crítica no queda encerrada en el periodo histórico de la novela. Al leer determinados enfrentamientos y algunas de las actitudes de los personajes resulta difícil no establecer paralelismos con el presente.No porque la novela pretenda establecer una equivalencia directa entre 1936 y nuestra época, sino porque ciertos mecanismos de polarización política, determinados discursos y la tendencia a convertir al adversario en enemigo siguen formando parte de nuestra realidad.

La lectura adquiere así una segunda dimensión. Estamos ante una historia ambientada en el pasado, pero algunas de sus preguntas siguen abiertas.

El arte de sostener la tensión

Concepción Regueiro demuestra un control notable de la estructura.

La novela comienza con una situación que despierta curiosidad y va aumentando la tensión sin necesidad de precipitarse. Primero queremos saber por qué Pilar acepta el trabajo. Después queremos conocer su destino. Más tarde queremos comprender qué sucede en el balneario. Y, cuando comienzan a aparecer las primeras señales de peligro, nuestra preocupación deja de estar centrada en una sola incógnita.

La novela acumula preguntas y sabe cuándo responderlas. Esto es importante porque una historia de misterio y terror puede perder fuerza si retrasa demasiado las explicaciones o si introduce enigmas sin una función clara. Aquí la tensión nace de la combinación entre lo que Pilar sabe, lo que sospecha y aquello que permanece fuera de su alcance. El formato de diario contribuye a ese equilibrio.

Cada entrada puede funcionar como una pieza de un rompecabezas y, al mismo tiempo, como una nueva oportunidad para cambiar nuestra percepción de los acontecimientos.

Una autora que juega con los géneros

Quizá lo que más me interesa de Concepción Regueiro sea su capacidad para desplazarse entre géneros sin quedar atrapada en ninguno.

En La Luna para damas hay ciencia ficción, terror, novela histórica, crítica política y cierto gusto por la aventura. Pero la novela no se siente como una suma de etiquetas. Todo está integrado. La ciencia ficción permite imaginar una España que llega a la Luna. El contexto histórico aporta el conflicto social. El diario nos acerca a Pilar. El terror introduce la incertidumbre. Y la crítica política da una lectura más profunda a todo lo que ocurre.

Esa mezcla funciona porque existe una historia que sostiene el conjunto.

Un final que cambia la mirada sobre la novela

A medida que la trama se acerca al desenlace, la sensación de amenaza aumenta y la novela adquiere una oscuridad que no estaba tan presente en sus primeras páginas.

Los sucesos extraños se acumulan, algunas piezas comienzan a encajar y aparecen giros que obligan a revisar lo que hemos interpretado hasta ese momento.

El final mantiene ese tono de extrañeza y deja una sensación acorde con el camino que ha recorrido la historia.

No es una novela que utilice el terror como simple espectáculo ni una ciencia ficción basada solo en el descubrimiento de mundos nuevos. Su verdadera fuerza está en utilizar esos recursos para hablar de las personas y de la sociedad.

Mi opinión sobre La Luna para damas

La Luna para damas me ha gustado mucho porque detrás de una premisa tan llamativa como un balneario de lujo en la Luna se esconde una novela con más capas de las que cabría esperar.

Concepción Regueiro combina géneros, construye una protagonista cercana, mantiene la intriga y utiliza el contexto histórico para plantear una reflexión sobre la sociedad, el poder y la división política.

Pero, sobre todo, consigue crear una voz narrativa convincente: Pilar no parece un personaje colocado en 1936 desde el presente. Su manera de observar el mundo, sus preocupaciones y sus incertidumbres responden al lugar que ocupa dentro de aquella sociedad. Gracias a ella, la novela adquiere una dimensión personal que hace que el lector se implique más allá de la propia trama.

También me ha gustado la forma en que la historia utiliza la Luna como algo más que un escenario: la Luna representa el futuro, el progreso, la posibilidad de escapar de los límites conocidos. Pero también refleja los mismos problemas que existen en la Tierra. Las diferencias sociales viajan con los personajes. Los intereses económicos viajan con ellos. Las luchas por el poder también. Quizá esa sea una de las mejores ideas de la novela: podemos cambiar de mundo, pero no resulta tan sencillo cambiar aquello que llevamos dentro.

Después de leer La Luna para damas e Iones, tengo claro que quiero seguir descubriendo la obra de Concepción Regueiro. Y también me reafirmo en algo que me ocurre una y otra vez: acudir a festivales como el Celsius 232 amplía las lecturas y permite encontrar autores que quizá no aparecerían en nuestro camino de otra forma.

Esta novela llegó a mí por esa vía y me alegro de haberle hecho un hueco.

Porque La Luna para damas es una de esas historias que parten de una idea sorprendente y terminan ofreciendo mucho más: una aventura espacial, una novela de terror, una mirada crítica sobre la España de 1936 y, sobre todo, el retrato de una mujer joven intentando comprender el mundo que le ha tocado vivir.

Una novela que merece ser rescatada del ruido de las novedades y que recomiendo a quienes disfrutan de la ciencia ficción, el terror, la novela histórica y las historias que utilizan los géneros para hablar de algo más.

 


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