Imagínate en el año 2222. Imagina un planeta superpoblado donde convivimos con robots, aeronaves personales y androides de todo tipo. Como somos demasiados, los elementos deletéreos lo tienen fácil. Lo que antes mataba a seis personas, ahora mata a seis mil. Imagina cuánto paro habrá. Cuánta insatisfacción. Imagina hambrunas, hacinamiento, epidemias, catástrofes naturales… ¿Todavía crees en la humanidad? Piénsalo. Ahora imagina una casa de campo y un grupo de personas que quieren vivir al margen de la sociedad. Imagina que eres una de esas personas. Visualízate. Si ya te ves dentro de esta historia, responde a la pregunta que la inicia: «Imagina un mundo mejor. ¿Qué añadirías? ¿Qué quitarías? Piénsalo bien».
La familia Zucker es expulsada a finales del siglo XIX de la Rusia zarista por su condición de judíos. A su llegada a Tierra Santa decide adquirir las tierras de los Ziad, familia árabe encabezada por Ahmed. Entre éste y Samuel, patriarca de los Zucker, se creará un fuerte vínculo, una amistad que por encima de las diferencias religiosas y políticas se perpetuará generación tras generación. Varsovia, San Petersburgo, Jerusalén, París, Madrid o Toledo son algunos de los escenarios de esta nueva novela de Julia Navarro. Dispara, yo ya estoy muerto conforma una historia llena de historias, una gran novela que esconde dentro muchas novelas, que ofrece un friso histórico que arranca a finales del siglo XIX y llega hasta 1948.Un hombre vuelve a casa (a Colombia) con varios fracasos a sus espaldas. Y allí, el tejido de araña de la realidad lo atrapará sin darle oportunidad de escapar. Es ésta una novela negra muy singular, donde se dinamitan muchos de los estereotipos del género. Parte de la mejor narrativa latinoamericana última ha leído «con provecho» a un autor siciliano que supo conjugar a Borges con los grandes moralistas franceses: Leonardo Sciascia. Desde Rodrigo Rey Rosa hasta el último Juan Cárdenas, su lección se ha vuelto cada vez más relevante. Como en esta novela exacta y magistral, en la que la política, la religión y la «industria» (tres temas sciascianos) son tan importantes como el sexo o la naturaleza.
«Hoy me gustaría pedir que empecemos a soñar con un plan para un mundo distinto. Un mundo más justo. Un mundo de hombres y mujeres más felices y más honestos consigo mismos. Y esta es la forma de empezar: tenemos que criar a nuestras hijas de otra forma. Y también a nuestros hijos.»
Woolsthorpe, Inglaterra, 1666. Un joven genio de las matemáticas recibe la visita del misterioso caballero Alastair Welldone durante la gran epidemia de peste que asola Londres. Tres siglos y medio más tarde, Daniel Bagao, director de una revista especializada en asuntos esotéricos en los que, paradójicamente, no cree, recibe en su despacho de Madrid la visita de Ismael Koblin, un investigador de lo oculto que asegura haber identificado en cierto multimillonario norteamericano al inmortal conde de Saint-Germain. La revelación de Koblin, que Bagao considera ridícula, supondrá sin embargo el fin de su tranquilidad y el punto de partida de una prodigiosa trama que abarcará distintos países, planteará numerosos enigmas y se remontará cada vez más atrás en el tiempo.
A partir de ese instante crece el cómico malestar que desencadena Clavícula: «Voy a contar lo que me ha pasado y lo que no me ha pasado. La posibilidad de que no me haya pasado nada es la que más me estremece.»
La dificultad de nombrar el dolor suscita grotescas reflexiones: ¿primero me duele y luego enloquezco?, ¿me duele porque he enloquecido?, ¿el dolor nace del dentro o del fuera?, ¿primero me explotan, luego enloquezco y después me duele?, ¿o me duele y me hago consciente de que me explotan?
Llopet es un joven que apenas ha salido de Tabarca, una pequeña isla varada del Mediterráneo, a escasas millas de una costa que parece inalcanzable. Su vida ha transcurrido en sus calas y en sus grutas, rodeado de silencios y secretos que ni siquiera Gerardo, un viejo cómico retirado en la isla y del que aprendió todo lo que sabe del mundo, se ha atrevido a contarle. Tras la muerte de su madre, nada parece retener a Llopet en un lugar que se le antoja ya una prisión con barrotes de agua, sin embargo, antes de marcharse, prometerá a Gerardo regresar para escuchar de sus labios todas aquellas cosas que han permanecido ocultas bajo el olvido. A partir de entonces, Llopet se convertirá en el espectador principal de su propia historia, una historia plagada de casualidades en la que nadie es quien parece ser. Como en los dramas de Lorca, los protagonistas de este libro tratan de escapar de un destino al que parecen irremediablemente abocados.
En un aserradero perdido en los bosques del Franco Condado, un joven seminarista despreciado por su ruda familia, lleno de sueños y ambiciones, lee un libro. Poco sospecha que su vida está a punto de dar un giro decisivo y que su entrada como preceptor en casa de monsieur de Rênal será el comienzo de su apertura al amor, a la vida y, finalmente, al crimen. En esta novela, inspirada en un hecho real, su joven e inolvidable protagonista, Julián Sorel. Plebeyo enamorado y soberbio, rebelde e ingenuo, se verá sometido a la cruel piedra de toque que le ofrece un mundo dominado por las jerarquías, el dinero y el clero.
En el reducido universo familiar de Amalia y sus tres hijos, Silvia, Emma y Fer, el engranaje se mueve al ritmo desacompasado de las emociones. Es una familia típica, y sobre todo, muy real. Un cosmos cocido al fuego lento de varias entregas que han atado a miles de lectores. Pero llega un día cumbre en sus vidas. Emma se va a casar y todos se sumergen en las tareas y los remolinos de organizar la mejor boda. La noche previa a la ceremonia, una llamada rompe la armonía familiar. Silvia, Emma, Fer y otros parientes se conjuran para poder celebrar a la vez el aniversario de Amalia, que coincide inevitablemente con la fecha de la boda. 24 horas de acelerón emocional que pondrán a prueba a todos y cada uno y al mismo engranaje familiar.Un nuevo ejercicio de virtuosismo emocional. Una literatura que llega por el plexo y se inocua directamente a los sentimientos. Alejandro Palomas extiende su ya variada paleta de colores para dotar a sus personajes de los matices, sesgos y rasgos que los acercan a los lectores y éstos los reconocemos como a propios en sus particulares universos familiares.
Un orfebre prestigioso viaja, desde Nueva York, a su pueblo natal, en España, para reencontrarse con su pasado y con el amor que cambió su vida para siempre.Tan breve como intensa, tan fácil de leer como difícil de olvidar, tan sencilla en sus recursos como inquietante en el recuerdo, esta es una novela de amor. Uno de esos raros ejemplos en los que la literatura se lanza sin miedo a abordar los temas eternos, y lo hace para que nos planteemos cuestiones fundamentales: ¿es el tiempo más fuerte que el amor?, ¿de qué forma perdura la belleza?, ¿es el cuerpo un mapa del deseo con fecha de caducidad?, ¿puede el deseo alterar la realidad? La nostalgia, el sexo, la pasión, la identidad…, nos hallamos ante una obra que abordando los sentimientos en profundidad, sabe ser rigurosamente nueva: una bellísima historia del fin del milenio sobre la imposibilidad del amor. Simplemente hay que abrir el libro y comenzar a leer. En esta reedición de El secreto del orfebre se añaden unas páginas inéditas del cuaderno de su protagonista, Celia Sanjuán; un texto adicional que convierte a esta novela de Elia Barceló en una nueva obra, reconfigurando su significado y ofreciendo con maestría otro giro final.
Doris Puente fue abogada, creía en las palabras y buscó siempre la belleza en la justicia. Cuando descubre que va a morir, decide visitar por última vez a su hijo menor, un escritor que ama el caos y la noche, y vive en Madrid. Juntos realizarán un último viaje en un intento por reconocerse después de muchos desencuentros. Será entonces cuando ella escribirá el epílogo de su vida, con Bob Dylan como música de fondo, en las carreteras y pueblos de Galicia. Más que un libro de duelo sobre el dolor y la muerte, este emocionado relato es una historia de formación y de lucha, que tiene como fondo una crisis económica inaudita en España y el azote demencial del terrorismo en Perú. Pero Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre es, sobre todo, la victoria de lo luminoso en lo oscuro, un retrato de una mujer que luchó contra la injusticia y deseó la inmortalidad en el lenguaje, vocación que ella misma contagió a su hijo, el escritor Sergio Galarza Puente.Descubre más desde El baúl de Xandris
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.













Muy buenas gracias
Me gustaMe gusta