Cuando el horror mira de frente
Los ojos son la mejor parte, debut novelístico de Monika Kim (Seix Barral, 2025), es una novela de terror psicológico y corporal que avanza despacio, se instala en la mente del lector y termina por dejar una sensación persistente de desasosiego.
No estamos ante una historia de monstruos externos, sino ante el retrato de una degradación íntima, familiar y social, narrada con una voz perturbadora y cercana.
Una familia rota y una mirada que lo desencadena todo
La protagonista, Ji-won, es una joven coreano-americana cuya vida se desmorona tras el abandono de su padre. La madre cae en una depresión profunda, la hermana menor queda emocionalmente desprotegida y Ji-won asume, casi sin darse cuenta, un papel de sostén que la va desgastando.
La llegada de George, el nuevo novio de su madre, actúa como detonante del horror. Sus ojos azules, descritos de forma insistente y casi obscena, despiertan en Ji-won una mezcla de repulsión, fascinación y violencia latente. A partir de ahí, la novela se adentra en un territorio cada vez más oscuro, donde la obsesión por la mirada masculina, literal y simbólica, se convierte en un impulso devorador.
Horror corporal, trauma y crítica social
Uno de los grandes aciertos de la novela es cómo articula distintos niveles de lectura:
- Body horror: los ojos, como objeto físico, son el centro de un horror explícito, incómodo y deliberadamente perturbador. Kim no esquiva lo grotesco, pero lo utiliza con sentido simbólico, no como simple provocación.
- Retrato psicológico: la transformación de Ji-won está narrada desde dentro, con una progresión creíble y angustiosa. No hay un punto de ruptura claro, sino una suma de pequeñas grietas.
- Crítica social y cultural: la novela aborda la misoginia cotidiana, el fetichismo racial, las microagresiones y la violencia soterrada que atraviesa muchas relaciones que parecen normales normales.
El horror no surge de lo sobrenatural, sino de lo reconocible. Y eso es lo más inquietante.
Una prosa incómoda y eficaz
El estilo de Monika Kim es directo, íntimo y sensorial. La narración en primera persona refuerza la sensación de encierro mental, y el ritmo, lento en algunos tramos, responde a una clara voluntad atmosférica. No es una novela de acción constante, sino de acumulación: pensamientos obsesivos, imágenes recurrentes, sueños, fantasías y silencios que van preparando el terreno para el descenso final.
Puede que algunos lectores echen en falta mayor dinamismo al inicio, pero esa contención es coherente con la deriva psicológica del personaje y con el tipo de terror que propone la autora.
Una novela que incomoda (y sabe por qué)
Los ojos son la mejor parte no busca agradar. Es una novela incómoda, feroz en su planteamiento y muy consciente de los temas que pone sobre la mesa: la rabia femenina, la mirada masculina como forma de poder, la violencia latente en lo cotidiano y la fragilidad de los vínculos familiares.
No es un terror de consumo rápido, sino una lectura que exige atención y cierta resistencia emocional. A cambio, ofrece una experiencia intensa y una voz narrativa que se queda en la memoria.
Valoración final
Monika Kim firma un debut potente y arriesgado, que se mueve con soltura entre el horror psicológico y la crítica social. Los ojos son la mejor parte es una novela que perturba más por lo que sugiere que por lo que muestra, y que enseña que el terror contemporáneo puede ser también una herramienta incisiva para explorar el malestar, la identidad y la violencia estructural.
Una lectura recomendable para quienes buscan terror literario, incómodo y humano.
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