Desde el primer capítulo, El club del crimen de los jueves es entretenido, combinando elementos de una historia de detectives ligera con humor británico y personajes adorables. Ambientado en Coopers Chase, una comunidad de retiro, donde cuatro vecinos (Elizabeth, Joyce, Ron e Ibrahim) se reúnen una vez a la semana y discuten casos aún sin resolver. Lo que comienza como un interés menor se convierte en una investigación una vez que el uno de los promotores en el área es encontrado asesinado, y los cuatro novatos deciden seguir las pistas con sus propios métodos.
Nuestros héroes no son profesionales, pero hacen uso de sus fortalezas compartidas con el ingenio humorístico que aportan, lo que ofrece una variedad de perspectivas y experiencias. Su relación es la motivación detrás de la historia: las brillantes conversaciones que tienen, su contraste entre sí y las pequeñas disputas sobre cómo abordar cada una de las pistas crean momentos que son a la vez divertidos y amables, de los cuales los personajes van y vienen en la historia con el lector. Las entradas del diario de Joyce brindan una mejor comprensión de las vidas de los personajes y una mirada personal y más íntima al progreso de la investigación.
La narrativa de Osman es ligera, con capítulos breves que facilitan la lectura y mantienen un ritmo ágil. El misterio central no es oscuro ni sangriento, sino ingenioso y basado en la deducción y la observación. Aquí es donde se nota que estamos ante un cozy mystery: un subgénero que privilegia ambientes pequeños o comunitarios, protagonistas con carisma, violencia moderada y un fuerte énfasis en las relaciones personales y el ingenio. Osman no solo nos ofrece un asesinato, sino también una celebración de la amistad, la curiosidad y la vitalidad en la tercera edad, todo ello envuelto en un tono cálido y accesible.
La novela me recordó la serie de Santa Rita, de Elia Barceló. Al igual que en aquella saga, el atractivo principal no está en el crimen, sino en la forma en que los personajes se relacionan entre sí y con su entorno. La vida cotidiana, las pequeñas victorias, los diálogos chispeantes y los malentendidos contribuyen a que nos importe más el viaje que la propia resolución del caso.
Si hay algo que criticar, es que algunos personajes secundarios están algo desaprovechados y ciertas subtramas se sienten dispersas; en algunos momentos, la novela parece tentada de estirarse más de lo necesario. La resolución del asesinato, aunque satisfactoria, tampoco sorprende demasiado a quienes estamos acostumbrados a los giros clásicos del género. Aun así, estos detalles se olvidan rápido gracias al carisma de los protagonistas y al encanto general de la narración.
En definitiva, El club del crimen de los jueves es una lectura ideal para quienes buscan un misterio acogedor, entretenido y lleno de humor, con protagonistas memorables y un entorno que se siente cercano y real. No es un thriller oscuro ni una novela negra, pero es el tipo de novela que hace que uno quiera sentarse con una taza de té y acompañar al club en cada pista, cada discusión y cada pequeña victoria. Para los amantes de los cozy mysteries, Osman ofrece un ejemplo perfecto de cómo un crimen puede resolverse con ingenio, camaradería y mucho encanto. Por cierto, la adaptación cinematográfica del mismo título también es muy divertida.
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