El 14 de noviembre de 1907 nació en Vimmerby, una pequeña localidad sueca rodeada de bosques y colinas, una mujer que transformaría para siempre la literatura infantil: Astrid Lindgren. Escritora, guionista y defensora de los derechos de los niños, su imaginación dio vida a personajes inolvidables como Pippi Calzaslargas, Karlsson del tejado o Ronja, la hija del bandolero. Sus libros, traducidos a más de cien idiomas, no solo divirtieron a generaciones enteras, sino que también sembraron en ellas una idea poderosa: que la infancia es, ante todo, un espacio de libertad.


Infancia y raíces: el poder de lo cotidiano

Astrid Lindgren creció en una granja en Småland, en el sur de Suecia, junto a tres hermanos y unos padres que, según recordaría después, le regalaron “una infancia llena de amor y libertad”. Aquellos años en el campo, entre los animales, los juegos y las historias que se contaban al calor del hogar, se convirtieron en la materia prima de su imaginación literaria.

En su escritura, lo cotidiano se vuelve mágico, y lo mágico, natural. No hay distinción tajante entre la realidad y la fantasía: todo forma parte del mismo mundo, uno donde los niños son protagonistas absolutos, donde las reglas se reinventan y el humor es una forma de sabiduría.

Pippi Calzaslargas: una revolución en trenzas

La fama llegó en 1945 con Pippi Långstrump (Pippi Calzaslargas), la historia de una niña pelirroja, independiente, que vive sola con su caballo y su mono. Pippi desafía todas las convenciones: no obedece a los adultos, no teme a la autoridad y no necesita la aprobación de nadie para ser feliz.

Cuando apareció, el libro escandalizó a algunos pedagogos y padres por considerarlo un mal ejemplo. Pero los niños la adoraron. Pippi representaba una infancia libre de moralismos, una voz alegre que se reía de la rigidez del mundo adulto. Era, en el fondo, una revolución literaria con trenzas y calcetines desparejados.

Más allá de Pippi: ternura, justicia y coraje

Aunque Pippi fue su personaje más célebre, la obra de Astrid Lindgren es mucho más amplia. En Mio, mi Mio (1954), un niño huérfano viaja a un mundo fantástico para encontrar a su verdadero padre. En Los hermanos Corazón de León (1973), dos hermanos enfrentan la muerte con valentía y amor. Y en Ronja, la hija del bandolero (1981), la autora crea una heroína que desafía la violencia y apuesta por la amistad y la convivencia.

En todas sus historias late una ética profunda: la empatía, la honestidad, la resistencia ante la injusticia. Lindgren no escribía para enseñar lecciones morales, sino para mostrar la humanidad que se esconde en la imaginación.

Una voz comprometida

Astrid Lindgren no solo escribió libros; también luchó activamente por causas sociales. Denunció la violencia contra los niños, promovió los derechos de los animales y cuestionó las políticas fiscales de su país con una sátira titulada Pomperipossa en el país de los impuestos (1976), que tuvo un enorme impacto político en Suecia.

Su figura trascendió el ámbito literario para convertirse en una conciencia moral de su tiempo. En 1958 recibió el Premio Hans Christian Andersen, el mayor galardón internacional de la literatura infantil, y en su honor se creó el Premio Astrid Lindgren Memorial (ALMA), uno de los más prestigiosos del mundo.

El legado de una mirada libre

Astrid Lindgren murió en 2002, a los 94 años, dejando más de cien libros y millones de lectores. Pero su legado no se limita a las páginas que escribió: vive en la idea de que la infancia es un espacio que merece respeto, imaginación y libertad.

“Dejemos que los niños crezcan siendo felices, no obedientes”, escribió alguna vez.

En un mundo cada vez más reglamentado y ansioso, las palabras de Lindgren suenan más vigentes que nunca. Leerla es volver a una infancia sin miedo, donde la curiosidad es una forma de inteligencia y la risa, una forma de valentía.

📚 Para seguir leyendo

Si quieres adentrarte en su mundo, estas son tres obras imprescindibles:

  • Pippi Calzaslargas (1945) – Humor, independencia y pura fantasía.
  • Los hermanos Corazón de León (1973) – Una historia sobre el amor fraternal y la muerte.
  • Ronja, la hija del bandolero (1981) – Naturaleza, libertad y coraje femenino.


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