Con El columpio, Cristina Fernández Cubas, Premio Nacional de Narrativa, construye una narración breve y perturbadora que se adentra en los rincones más oscuros de la memoria y la herencia familiar. Publicada originalmente en 1995, esta novela corta ha sido redescubierta en los últimos años como una pieza esencial dentro de la literatura fantástica española contemporánea, habiendo sido reeditada en 2023 por la editorial Firmamento.


Una novela corta e intensa en la que parece que no pasa nada, que te va dejando pistas. Me ha recordado, no por el tema, sino por el estilo otra de sus obras: El ángulo del horror.

Una historia entre la vigilia y el sueño

La protagonista, una joven marcada por la reciente muerte de su madre, emprende un viaje solitario al lugar donde su familia materna vivió años atrás. Lo que comienza como una búsqueda emocional y casi arqueológica se transforma pronto en una experiencia desestabilizadora, en la que el tiempo, la identidad y los recuerdos se mezclan de forma inquietante.

A su llegada, se encuentra con personajes extraños, una casa cargada de símbolos y objetos que parecen suspendidos en otro tiempo. El columpio del título es solo uno de ellos: más que un simple objeto, actúa como disparador de asociaciones profundas y misteriosas.

Lo fantástico como fractura en lo real

Lo más interesante del relato no es lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. Fernández Cubas domina el arte de la insinuación: nunca fuerza lo sobrenatural, pero logra que lo cotidiano se tiña de una amenaza latente. La narración se mueve en un territorio ambiguo, donde la percepción de la protagonista es puesta en duda constantemente, y donde el lector se convierte en intérprete activo de los vacíos del texto.

Temas y símbolos

Los temas del duelo, la infancia, la transmisión familiar y la fragilidad de la memoria atraviesan toda la obra. El pasado aparece como un espacio no cerrado. La autora trabaja también con símbolos poderosos y cargados de ambigüedad: el columpio, el diábolo, las fotografías antiguas, los rituales domésticos… Todos ellos construyen una atmósfera densa que oscila entre lo melancólico y lo siniestro.

Un cuento que es novela

Aunque breve, El columpio tiene la densidad de una novela: cada escena, cada diálogo, cada imagen está trabajada con precisión. El estilo de Fernández Cubas es sobrio, pero evocador, capaz de crear climas emocionales con unas pocas pinceladas. La historia no necesita resolverse del todo porque su efecto no está en la explicación, sino en la perturbación emocional y estética que deja en quien la lee.

Conclusión

El columpio es una obra madura, enigmática y atmosférica. Cristina Fernández Cubas vuelve a demostrar que lo fantástico no necesita espectros ni monstruos: basta con una casa, unos recuerdos y un silencio bien colocado para despertar el desconcierto. Ideal para lectores que disfrutan de la literatura que sugiere más de lo que dice y que entienden que el verdadero misterio rara vez tiene una respuesta clara.


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