Hay escritores que necesitan reinventarse con cada libro, y otros que, sin cambiar demasiado, siguen sorprendiéndonos con cada página. P.L. Salvador es ambas cosas. Un autor de culto para letraheridos, como yo, que buscan originalidad, porque los esquemas habituales ya los conocemos y, sí, me gustan que me entretengan pero también que me desafíen y se produzca un diálogo con el autor. Nocturno de Calpe (Última línea, 2023) es la prueba de que no necesita dar un paso adelante para seguir yendo más allá.


He disfrutado mucho con este título de P.L. Salvador porque es fluido, cada novela tiene un tema central a explorar y no te cansas,, de la lectura porque quieres llegar al final. Eso es lo que consiguen los buenos escritores. Me gusta que, prácticamente, sea él el protagonista y que cuando no aparece él se asoma su alter ego. Me interesa el uso de la metaliteratura y el que hable de sus otras obras, que ya conozco, y nos haga ver las dificultades que se encontró tanto en su elaboración como en su publicación. Pero lo que más le agradezco es la crítica social que realiza en todas sus obras. Y bueno, es cierto que hay muchos autores que escriben y no nos gustan a todos pero también son objeto de lectura y hay muchos lectores que disfrutan con ellos y, por otra parte, las editoriales no dejan de ser una empresa y si no ganaran con los libros que publican no se publicarían otros que tienen mayor calidad pues las ventas no cubrirían los gastos.

Yo creo como lectora que es bueno que se publiquen autores que aunque no sean buenos sean capaces de crear lectores, porque cuanto más lees más sabes, más conoces la literatura y más deseas explorar cada vez que vas a una librería.

Y, ahora pasemos a explicar de qué va Nocturno de Calpe.

Este volumen, al igual que el anterior Neel Ram, esta formado por varias novelas cortas escritas con distintas narrativas; en Nocturno de Calpe reúne tres novelas cortas y una autobiografía literaria, que el autor escribió por separado pero que ha decidido agrupar en lo que llama una “tetralogía accidental”. El punto en común: Calpe —ese pueblo “novelístico” que tan bien conoce— y el telón de fondo de la pandemia. Pero lo que en realidad une a los textos es ese estilo inconfundible de Salvador: directo, sincero y provocador sin buscar la provocación.

P.L. Salvador se comporta, en esta obra, como un científico de sí mismo: altera variables, se observa, se escribe, se pone a prueba. Y aunque algunos esperábamos otro salto evolutivo tras títulos como Nueve semanas (justas-justitas) o 2222, lo que encontramos aquí no es una repetición, sino una introspección lúcida. No hay pose, no hay postureo. Solo literatura.

Las cuatro caras del Nocturno

  • Quince mil es una pieza metaliteraria escrita en forma de diario. Un joven aspirante a escritor reflexiona sobre la escritura, los libros y la industria editorial. Es una especie de “novela dentro de otra”, un juego literario y, a la vez, una crítica afilada y sentida. Una clase magistral que nos hace pensar en qué y para quién escribimos.
  • A solas con Nastunye es, posiblemente, la parte más experimental del libro. Una historia construida a partir de un diálogo, sin narrador ni descripciones. Y, funciona. Como lector, entras en esa conversación como si escucharas a través de la pared. ¿Quién habla? ¿Es el autor, el personaje o los dos a la vez?
  • Lo inasible es la más emocional de las cuatro. Un hombre que regresa a Calpe tras la muerte de su esposa. Pero no es un relato sobre la pérdida, sino sobre el despertar. Un cambio de mirada. Un intento de enmendar, vivir distinto, reconciliarse con la vida.
  • La ciudad sitiada cierra el volumen con fuerza. Es, sin rodeos, un acto de sinceridad. El autor se despoja de máscaras y repasa su trayectoria como escritor, editor, lector… y paria de una industria literaria que a menudo da la espalda a los que no se rinden al marketing. No hay acritud, pero sí verdad. Mucha verdad.

Un libro que no se vende para vender

Nocturno de Calpe no es un libro complaciente. Pide al lector pausa, atención y entrega. No esconde sus cicatrices ni pretende gustar a todos. Y ahí reside su valor. Es una obra que invita a reflexionar, no solo sobre la pandemia o la ciudad que la habita, sino sobre la literatura misma, sobre el ego y la solidaridad, sobre lo que duele y lo que salva.

Para quienes seguimos a Salvador desde hace años, este libro tiene un tono especial y es una puerta de entrada perfecta para quienes quieran descubrir una voz distinta, sin artificios ni concesiones.

Porque fracasar, como dice entre líneas, no es recibir rechazos: fracasar es venderse para vender. Y él no lo ha hecho. Por eso sigue siendo uno de los nuestros.


Descubre más desde El baúl de Xandris

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.