Con La sombra del océano, Sergio Mira Jordán se alza con el Premio Alexis Ravelo de novela negra 2024, un reconocimiento otorgado por la Editorial Alrevés y que en esta ocasión ha recaído en una obra que hace honor al género negro en su estado más puro.
Nos encontramos ante una novela negra que no se detiene en rodeos innecesarios, pero que a la vez deja espacio para que sus personajes respiren y se muestren en toda su complejidad. Los protagonistas, el subinspector David Juárez y la agente Itahisa Calderín, son el motor de una trama que se desarrolla en apenas tres días—sin que el tercero llegue siquiera a completarse—y que atrapa desde la primera página.
La novela se estructura de forma que contribuye a mantener un ritmo trepidante. Se divide en un prólogo, tres partes que se corresponden con cada uno de los días de la investigación y un epílogo. Aunque no cuenta con capítulos propiamente dichos, cada jornada se fracciona a partir de la hora en la que se inicia, un recurso que da dinamismo y transmite al lector la sensación de que el reloj juega en contra de los investigadores. Esta técnica narrativa nos empuja a avanzar a gran velocidad por sus páginas, ansiosos por descubrir en qué desembocará todo.
La historia gira en torno al asesinato de Fabrizio Murano, un crimen brutal que incluye tortura y degüello. Mientras el inspector al mando parece centrarse en lo evidente, Juárez se fija en los detalles que otros pasan por alto, convencido de que ahí se encuentra la clave del caso. A su lado, Itahisa Calderín lo acompaña en una investigación que los lleva a recorrer media isla y a enfrentarse a las peculiaridades de la sociedad canaria, un entorno extraño para Juárez, recién llegado de Alicante y obligado a adaptarse rápidamente.
En este contexto, la isla de Gran Canaria se convierte en un personaje más de la novela. Sus paisajes, su cultura y la idiosincrasia de sus habitantes no solo sirven de telón de fondo, sino que influyen en el desarrollo de la trama y en las decisiones de los protagonistas. La isla, con su carácter a veces inhóspito y otras acogedor, marca el ritmo de una investigación que se siente ligada a su entorno.
La técnica narrativa elegida por Mira Jordán es una narración en tercera persona, que sigue de cerca los movimientos y pensamientos de Juárez y Calderín. Esta perspectiva permite al lector profundizar en la investigación mientras se desvelan, de forma dosificada, los aspectos más íntimos de los personajes. La narración es ágil, compacta y lineal en tiempo, concentrada casi en su totalidad en esos tres días frenéticos, lo que contribuye a una lectura absorbente y sin fisuras.
Un elemento que enriquece la novela y le otorga un matiz original es la constante presencia de las Meditaciones de Marco Aurelio, el emperador filósofo. Juárez lleva consigo este libro, al que recurre con frecuencia, compartiendo fragmentos que invitan al lector a reflexionar sobre temas universales como la vida, la muerte, la virtud y el destino. Estas reflexiones estoicas no son un mero adorno: a medida que avanza la trama, descubrimos que están estrechamente relacionadas con el pasado del subinspector y los motivos de su traslado a la isla.
La combinación de una trama policial absorbente, personajes bien construidos, la fuerza narrativa del entorno insular y la profundidad filosófica que aportan las enseñanzas de Marco Aurelio hacen de La sombra del océano una novela negra altamente recomendable. Sergio Mira Jordán firma así una obra compacta, intensa y enriquecedora, que confirma que el premio recibido no ha sido casualidad.
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