La obra Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson es una de las cumbres del gótico moderno, una novela que entreteje suspense psicológico, misterio y una atmósfera opresiva para explorar temas como el aislamiento, el trauma y las relaciones familiares disfuncionales. Publicada en 1962, la novela ha conquistado generaciones de lectores por su estilo inquietante y su protagonista, Merricat Blackwood, una narradora tan enigmática como poco fiable. En 2018, el cineasta Stacie Passon se enfrentó al desafío de llevar esta historia a la pantalla grande, reuniendo a un elenco talentoso encabezado por Taissa Farmiga y Alexandra Daddario. Sin embargo, como suele ocurrir con las adaptaciones literarias, las diferencias entre la obra original y su versión cinematográfica generaron opiniones divididas. A continuación, exploraremos los matices de ambas versiones, su recepción y el legado de esta fascinante historia.


Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson me pareció una novela fantástica en todos los aspectos, tanto por los personajes como por la atmósfera y la intriga que causa el no saber porque estaban aisladas las dos hermanas en la casa. Así que cuando descubrí que había película la vi pero no fue lo mismo. No estaba mal, pero, a mi entender, no estaba a la altura de la novela.

Reparto de la película Siempre hemos vivido en el castillo (2018)

  • Taissa Farmiga como Mary Katherine «Merricat» Blackwood: La excéntrica y reservada protagonista, cuya perspectiva guía gran parte de la trama.
  • Alexandra Daddario como Constance Blackwood: La hermana mayor de Merricat, amable y afectuosa, aunque traumatizada por los eventos pasados de la familia.
  • Crispin Glover como Tío Julian: El tío enfermo y obsesionado con los detalles del trágico envenenamiento que afectó a la familia.
  • Sebastian Stan como Charles Blackwood: El primo oportunista y manipulador que llega para alterar la frágil dinámica familiar.
  • Paula Malcomson como Helen Clarke: Una amiga de la familia que intenta mediar entre los Blackwood y la comunidad hostil.
  • Peter O’Meara como Sam Clarke: El esposo de Helen, que aparece en un rol secundario.

Diferencias entre la novela y la película

Tono y atmósfera

  • Novela: La obra de Shirley Jackson tiene un tono más introspectivo, sombrío y sutilmente opresivo. La atmósfera está cargada de tensión psicológica y una sensación constante de amenaza que se desarrolla de manera gradual a través de la narradora, Merricat.
  • Película: Aunque conserva parte de la atmósfera inquietante, opta por un enfoque más dramático y accesible, con momentos de tensión más marcados y visualmente explícitos. Esto puede restarle parte del misterio y la sutileza que caracterizan la obra original.

Narración

  • Novela: Narrada en primera persona por Merricat, la historia ofrece una perspectiva distorsionada y limitada, lo que refuerza la ambigüedad y el desconcierto del lector.
  • Película: La narración es más objetiva, eliminando la subjetividad exclusiva de Merricat. Esto permite al espectador una visión más directa, pero sacrifica parte del carácter psicológico y enigmático.

Personajes

  • Merricat: En el libro, es una narradora poco fiable, lo que amplifica la paranoia y la disociación de la realidad. En la película, su caracterización es más lineal y menos ambigua.
  • Charles Blackwood: En la novela, su carácter manipulador se percibe a través de Merricat, mientras que en la película se enfatiza su antagonismo de manera más directa.
  • Relación entre las hermanas: En la novela, la relación entre Merricat y Constance es compleja y llena de silencios significativos. La película la simplifica, mostrando una conexión más evidente pero menos matizada.

Eventos y estructura

Aunque los eventos principales están presentes en ambas versiones, la película altera cómo se desarrollan las tensiones finales y el desenlace. El enfrentamiento con los aldeanos y la resolución son más explícitos en la película, mientras que la novela deja más espacio para la interpretación.

Recepción en ambos formatos

Novela

  • Éxito literario: Publicada en 1962, Siempre hemos vivido en el castillo fue ampliamente elogiada por su atmósfera inquietante y su exploración de temas como el aislamiento y la percepción del «otro». Se considera un clásico del gótico moderno y sigue siendo estudiada y valorada por su complejidad psicológica y su narradora única.
  • Legado: Ha trascendido como una obra de referencia en el género, manteniendo su relevancia con nuevas generaciones de lectores y escritores.

Película

  • Recepción crítica: La película recibió críticas mixtas. Aunque se destacó la actuación del elenco (particularmente Taissa Farmiga y Alexandra Daddario) y la estética visual, se criticó la simplificación de los temas psicológicos y la atmósfera del libro.
  • Impacto limitado: Tuvo una distribución y recepción modestas, atrayendo principalmente a los seguidores de Shirley Jackson y del cine independiente, pero sin alcanzar un éxito masivo.

Conclusión

Siempre hemos vivido en el castillo es un ejemplo de cómo las narrativas literarias y cinematográficas pueden ofrecer experiencias diferentes al abordar una misma historia. Mientras que la novela de Shirley Jackson se erige como un clásico que captura la oscuridad psicológica y la ambigüedad moral con maestría, la película de Stacie Passon, aunque logra plasmar algunos elementos visuales y dramáticos destacados, no alcanza la complejidad emocional ni el impacto del material original. No obstante, ambas versiones tienen el mérito de mantener viva la esencia de esta obra, permitiendo que nuevos públicos descubran la genialidad de Jackson. La tensión entre lo literario y lo audiovisual, como se aprecia en esta adaptación, nos recuerda que cada formato tiene su propio lenguaje y que, en última instancia, el verdadero éxito radica en la capacidad de una historia para seguir resonando con el tiempo.


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