En el panorama actual de la literatura de suspense, El hombre sin rostro (Editorial Destino, 2024) de Claudio Cerdán se destaca como un thriller que capta la atención del lector desde la primera página y lo mantiene cautivo hasta el final. Y eso me ha pasado a mí, que no he tardado ni un día en leerla y por eso puedo afirmar que esta novela es un modelo de cómo construir una narrativa trepidante, oscura y emocionalmente impactante.


La trama se centra en Roberto Cusac e Inés Herrera, una joven pareja que ha visto desmoronarse sus vidas tras la desaparición de su hijo Jaime en un parque. La desaparición de Jaime ocurre mientras juega al escondite, un suceso que cambia radicalmente el curso de sus vidas. A pesar de sus esfuerzos y años de búsqueda, el niño sigue sin aparecer. Con el tiempo, Roberto e Inés encuentran un nuevo propósito colaborando con la Asociación ADI (Ayuda a Desapariciones Infantiles), donde Roberto trabaja como investigador y Inés como asesora legal. Aunque han intentado seguir adelante con su vida y cuidar de su nuevo hijo, Leo, el vacío dejado por Jaime sigue presente y es palpable.

El detonante de la historia ocurre cuando un niño que ha estado desaparecido durante un tiempo aparece de nuevo. Su aparición no solo despierta esperanzas en la pareja, sino que también activa una serie de eventos que llevan a Roberto e Inés a una desesperada búsqueda por la verdad. El niño revela detalles escalofriantes sobre su captor, a quien llama el «hombre sin rostro», un ser depravado que ha jugado con la inocencia infantil de una manera horrenda. Este descubrimiento reaviva la esperanza de los protagonistas y los empuja a enfrentarse a sus miedos más profundos y a desentrañar una red de horror y amoralidad.

Uno de los aspectos más destacables de la novela es su capacidad para mantener un ritmo trepidante que no da tregua al lector. Los acontecimientos se suceden rápidamente, y la trama se entrelaza de manera tan efectiva que resulta difícil soltar el libro. Cerdán ha logrado construir una atmósfera que es tan opresiva como intrigante, utilizando una Murcia que se aleja de su imagen soleada y calurosa para convertirse en un escenario frío y lluvioso que intensifica el suspense. Este cambio en el ambiente contribuye a una sensación de desasosiego que se mantiene a lo largo de la novela.

A pesar de que la novela no se inclina completamente hacia el terror, presenta un toque sobrenatural que se fundamenta en lo emocional. Esta sutil incursión en lo sobrenatural añade una dimensión adicional a la trama sin romper la credibilidad de los eventos narrados. El verdadero horror se encuentra en la realidad de los hechos descritos, y Cerdán sabe cómo explorar estos aspectos de manera que resultan profundamente perturbadores sin caer en el morbo innecesario.

Los personajes están hábilmente desarrollados, y su evolución a lo largo de la historia es convincente. La profundidad emocional de Roberto e Inés, así como la desesperación y el coraje que muestran, permiten a los lectores conectarse con ellos a un nivel profundo. La relación entre los personajes y su lucha por superar el dolor y la desesperanza le otorgan a la novela una capa adicional de complejidad.

El hombre sin rostro es una novela que no solo entretiene, sino que también provoca reflexión sobre temas profundos y perturbadores. La forma en que Claudio Cerdán aborda el maltrato infantil, sin dejar de mantener la trama en el ámbito del thriller, ofrece una experiencia de lectura que es tan enriquecedora como inquietante. La capacidad del autor para entrelazar intriga, tensión y emoción en una narrativa cohesiva hace de esta obra una recomendación segura para cualquier amante del género.

De todas formas, después de haber leído su novela anterior Los señores del humo así como la novela gráfica Toxic detective no esperaba menos de Claudio. Su escritura es adictiva y sí, ya sé que a algunos autores no les gusta que su obra se lea en menos de un día cuando a lo mejor les ha llevado años el crearla, pero esta lectora que escribe es una adicta y si consigue un thriller, y ninguna otra circunstancia, personal o familiar, lo impide no cesa hasta saber que es lo que esta ocurriendo y como se va a resolver. Ah, y como suele ser habitual para mí con algunas novelas, ésta me lleva a otra de Víctor Hugo que, si no me despisto, pronto leeré.

Claudio Cerdán (Murcia, 1981) es un escritor español reconocido como uno de los grandes renovadores del género negro en castellano. Sus obras huyen de las modas clásicas literarias para explorar nuevos caminos más visuales y dinámicos, destacando su gran habilidad para crear tramas ambiciosas, sofisticadas e impactantes. Sus novelas sobresalen por su exhaustiva documentación y realismo, lo que las dota de atmósferas únicas y personajes inolvidables. Entre otros, ha ganado los premios Ciudad de Santa Cruz, Premio Novelpol y el Premio Negra y Mortal, todos a la mejor novela del año, siendo finalista de otros muchos como el Valencia Negra, Tenerife Noir o Semana Negra de Gijón. Su prosa ha sido comparada con Don Winslow, James Ellroy y Dennis Lehane.


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