La biblioteca de agua de Clara Obligado es una obra fascinante que se sitúa en la intersección de la novela y el cuento, un híbrido literario que captura la esencia de un mundo fragmentado y complejo. Publicada en 2019, esta obra culmina un experimento narrativo iniciado por la autora con El libro de los viajes equivocados y continuado con La muerte juega a los dados. Este libro no solo cierra un ciclo creativo, sino que lo hace con una estructura palindrómica, permitiendo que los relatos puedan leerse en ambas direcciones, lo que añade una capa de perplejidad literaria al lector.

Es el primer libro que he leído de ella, a pesar de que tengo otros en la pila de pendientes y la verdad es que me ha fascinado por los motivos que expongo a continuación.

La obra se desarrolla en Madrid, en un barrio cargado de historia y significado, el Barrio de las Letras, donde la autora vivió durante dieciséis años. Este escenario no es un simple telón de fondo, sino que se convierte en un personaje más de la obra, una presencia que refleja la inmensidad de la historia desde lo cotidiano. Obligado entrelaza lo personal con lo universal, explorando cómo los espacios y las ciudades influyen en la identidad y en la creación artística.

Uno de los aspectos más notables de La biblioteca de agua es su estructura narrativa. La autora juega con la linealidad del tiempo y la dirección de la lectura, lo que provoca que el lector se cuestione la naturaleza de las historias que está leyendo. Esta dualidad de direcciones no modifica la trama en sí, pero sí la percepción del lector, generando una experiencia literaria única. Este recurso literario invita a una relectura activa, donde cada nueva dirección revela diferentes matices y conexiones entre los relatos.

El agua, elemento que da título al libro, se presenta no solo como un símbolo, sino como un hilo conductor que conecta las historias y los personajes. El agua, en sus diversas formas, se mantiene constante desde el comienzo de los tiempos, y es en esta constancia donde Obligado encuentra la metáfora perfecta para explorar temas como la memoria, la historia y la identidad. La autora logra transformar lo cotidiano en algo universal y eterno, evocando la idea de que cada gota de agua que toca nuestras vidas ha estado presente desde los inicios de la existencia.

La narrativa de Obligado es profundamente sensorial, evocando imágenes y sensaciones que transportan al lector a los escenarios descritos. La ciudad de Madrid, con sus calles, su historia y su gente, se siente vívida y real, casi tangible. La manera en que la autora describe los pequeños detalles de la vida cotidiana en el barrio de Las Letras convierte a este espacio en un microcosmos donde se reflejan las grandes cuestiones de la existencia humana.

Uno de los cuentos destacados, La imaginación (agua embotellada), muestra la habilidad de Obligado para entrelazar lo mundano con lo extraordinario. La historia de Liz y Fernando, una pareja que vive en Madrid, se convierte en una reflexión sobre la rutina, la imaginación y los secretos ocultos en las relaciones humanas. A través de objetos tan comunes como un par de zapatos rojos o un kit de juguetes eróticos, la autora explora las tensiones y misterios que subyacen en la vida cotidiana.

En resumen, La biblioteca de agua es una obra que desafía las convenciones narrativas y que invita a una lectura profunda y reflexiva. Clara Obligado ha creado un texto que no solo narra historias, sino que también cuestiona el acto mismo de contar. Con un lenguaje poético y una estructura innovadora, La biblioteca de agua es una contribución significativa a la literatura contemporánea, un libro que, como el agua, fluye y se transforma, manteniéndose siempre relevante.

Clara Obligado, licenciada en Literatura por la Universidad Católica Argentina, se vio obligada a exiliarse en España tras el golpe militar de 1976. Desde entonces, continúa viviendo en Madrid y adquirió la ciudadanía española.​

Fue una de las primeras personas que comenzó a impartir talleres de escritura creativa tanto de manera independiente como en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, el Círculo de Bellas Artes o la librería Mujeres de Madrid, entre otras muchas instituciones.​ En 1978 fundó el Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado, uno de los centros de esta disciplina con más antigüedad de España y que dirige en la actualidad, dictando cursos tanto en directo como a distancia.​

Según Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma (editorial especializada en el género), Clara Obligado fue la introductora del microrrelato en España, a través de sus talleres literarios.​

En 1996 recibió el premio Lumen por su novela La hija de Marx. También es autora de las novelas Si un hombre vivo te hace llorar (Planeta, 1998), No le digas que lo quieres (Anaya, 2002) y Salsa (Plaza y Janés, 2002).

En sus libros de ensayo ha abordado temas relacionados con la mujer y la cultura, como en su obra Mujeres a contracorriente (Plaza y Janés, 2004).​

Colabora asiduamente con varios medios de comunicación. Ha sido jurado de varios premios.

En 2012 ganó el Premio Setenil con su libro de cuentos El libro de los viajes equivocados (Editorial Páginas de Espuma),​ y en 2015 el Premio Juan March Cencillo de Novela Breve, con la obra Petrarca para viajeros (Editorial Pretextos).


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