“Ceniza en la boca”, la segunda novela de la escritora mexicana Brenda Navarro, se presenta como un desgarrador relato de dolor, pérdida y desarraigo. La historia comienza con un hecho trágico: el suicidio de Diego, un joven adolescente que se lanza desde un quinto piso.


 

Este evento se convierte en el eje central de la narración, explorando las vidas rotas que quedan tras su muerte, especialmente la de su hermana, quien se convierte en la narradora de esta historia. A través de su voz, Navarro nos sumerge en un viaje emocional que abarca la migración, la desigualdad, la xenofobia y las complejidades de las relaciones familiares.

Desde el inicio, la novela impacta con la crudeza de la muerte de Diego, un suceso que taladra constantemente la mente de su hermana. La manera en que ella describe los seis segundos de la caída, el sonido seco del cuerpo al estrellarse contra el suelo, es brutal y visceral. Esta imagen, que la protagonista no presenció, se convierte en un fantasma que la persigue, y desde este punto, el lector se adentra en una narrativa que mezcla el pasado y el presente, construyendo una historia de desolación y búsqueda.

La relación entre los dos hermanos es uno de los pilares fundamentales de la novela. Criados en México por sus abuelos mientras su madre intentaba labrarse un futuro en España, los dos desarrollan un vínculo muy fuerte. Sin embargo, este vínculo se ve afectado por la distancia y las circunstancias adversas que enfrentan en Madrid, una ciudad que los acoge pero que también los rechaza, acentuando su sensación de no pertenecer ni aquí ni allá.

Navarro aborda el tema de la migración con una sinceridad que duele. La madre de los protagonistas, en su intento de escapar de una vida de pobreza y falta de oportunidades en México, emigra a España, dejando atrás a sus hijos. Este abandono marca a la narradora, quien carga con la responsabilidad de cuidar a Diego, un niño que, como ella misma dice, era «tan chiquito, tan indefenso». La autora explora cómo la migración no solo implica un desplazamiento físico, sino también emocional, donde la búsqueda de un mejor futuro a menudo se paga con la fragmentación familiar y el desarraigo.

A lo largo de la novela, el lector es testigo del deterioro emocional de los personajes, especialmente de Diego, cuya depresión se va haciendo cada vez más evidente. Navarro no escatima en mostrar la crudeza de la enfermedad mental, algo que se agudiza por la falta de apoyo y comprensión en un entorno extranjero. La narradora, por su parte, también sufre de una profunda soledad y desconexión, no solo de su entorno, sino también de sí misma. Su narración está cargada de dolor y culpa, sentimientos que la consumen mientras trata de entender las razones detrás del suicidio de su hermano.

Otro tema central en “Ceniza en la boca” es la xenofobia y el racismo que enfrentan los personajes en España. Navarro ilustra cómo, a pesar de estar en un país desarrollado, los personajes viven en una constante marginalización. La narradora y su hermano son vistos como extranjeros, como «otros» que no pertenecen, lo que exacerba su sensación de aislamiento. Este rechazo, sumado a las dificultades económicas y la falta de redes de apoyo, crea un ambiente asfixiante del que parece imposible escapar.

El estilo narrativo de Brenda Navarro es notable por su intensidad y emotividad. La autora emplea una prosa directa, sin adornos, que refleja la dureza de la realidad que describe. La voz de la narradora es poderosa, cargada de sentimientos encontrados que oscilan entre el amor, la rabia, la tristeza y la resignación. A través de ella, Navarro logra capturar la complejidad de las emociones humanas y la fragilidad de la vida cuando se enfrenta a circunstancias extremas.

La novela también explora el concepto del «síndrome de Ulises», un término que se refiere al estrés que experimentan los inmigrantes debido a la adaptación a un nuevo entorno, la pérdida de su identidad cultural y el choque de valores. Para la protagonista, ni la ida a España ni el regreso a México son realmente un destino, sino una especie de limbo en el que su identidad y sentido de pertenencia están constantemente en disputa. México ya no es el hogar que recuerda y España nunca lo fue. Esta sensación de no pertenecer a ningún lugar es uno de los aspectos más devastadores de la novela, mostrando cómo la migración puede borrar la identidad de una persona, dejándola en una tierra de nadie.

“Ceniza en la boca” es una obra conmovedora y perturbadora. A través de una narración intensa y dolorosa, Brenda Navarro nos enfrenta a las realidades más duras de la migración, la desigualdad y la pérdida. Es una historia que, aunque centrada en la experiencia de una familia, resuena con la experiencia de todas las personas que han tenido que abandonar sus hogares en busca de una vida mejor, solo para encontrarse con nuevos desafíos y sufrimientos. Es, en definitiva, una novela que quema, que deja una marca en el lector, al igual que la vida lo hace con sus personajes.

Es un novela que me ha gustado, al igual que la primera que publicó, «Casas vacías». Espero que nos siga proporcionando nuevas lecturas.

Brenda Navarro (26-02-82, Ciudad de México) es escritora, socióloga y economista mexicana residente en Madrid. Estudió Sociología y Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México, así como un máster en Estudios de Género, Mujeres y Ciudadanía en la Universidad de Barcelona.

Navarro fundó #EnjambreLiterario, un proyecto que pretende allanarle el camino a las voces femeninas en Latinoamérica. Colabora con diferentes ONGs y participa en talleres de economía y escritura creativa.

Su producción literaria está compuesta por obras como «Casas vacías», que ganó el Premio Tigre Juan en 2020 y fue traducida a siete lenguas, y «Ceniza en la boca«.


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