CUANDO EL AMOR Y LA MUERTE SE ABRAZAN

Un atardecer, cuando se alargaban las sombras, estaba yo sentada, callada e inmóvil, junto a una estatua de mármol. Oí que la estatua murmuraba a mi oído, hablándome de un pasado que nunca podría olvidar; aludiendo taimadamente a un futuro que trataba de ignorar. Fluctuando como fantasmas a la pálida luz de la luna naciente, volvían a presentarse los fuegos fatuos que me decían diariamente que podía y debía haber actuado de un modo distinto: Cuando el amor y la muerte se abrazan, yo me enamoro de vos , y cuando mi corazón sufre desesperadamente; todo lo que deseo es que me abracéis…
AVENDKA
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